|
|
Mesa de redacción Ese mentiroso
|
|
Oscar Subijana
|
|
 |
|
SEGUIMOS con la teoría de Pinocho. Ayer, el líder de la oposición, Mariano Rajoy, se lanzó a los medios con la mentira por bandera, como siempre. En ese programa de Televisión Española que se ha convertido en culto de los asaeteadores de políticos, el barbudo del PP no se ruborizó lo más mínimo al asegurar que en las múltiples manifestaciones organizadas por ese otro pequeño llamado Felipe, de apellido Alcaraz, no había banderas preconstitucionales. Bueno. Mejor dicho. Que él no las vio. Y como utiliza gafas, que éste no se ha operado la vista como otros ilustres miopes, pues debiéramos creerle. Pero para creerse lo que dice Rajoy hay que ser marciano, que no Mariano, cuidado. Y bajar de la estratosfera, para saber que el personaje se ha convertido en el ariete mediático simpático de la derechona. Porque los arietes malos, perversos, linces y resabiados son Zipi y Zape (Zaplana y Acebes). Como a Rajoy no le preguntaron eso de cuánto cuesta un café, salió relativamente airoso del enfrentamiento amable con ciudadanos anónimos. El que preguntó lo de las banderas todavía se estará riendo con la respuesta, claro. Pero, es lo que tenemos. La oposición, sea quien sea el que la represente, debe estar en la oposición. Porque se lo ha ganado errando, mediante la mentira y confundiendo a la sociedad. Mintieron durante tres días y dieron en bandeja la victoria electoral a los socialistas. Siguen mintiendo y pretenden llegar al Gobierno. De la incongruencia no se puede tirar porque se rompe. Así de sencillo. Lo único que nos queda es animar a todos los concejales, diputados y representantes políticos herederos de Aznar que mantengan el tono, que no se desmoronen, que no sufran fatigas, porque en la medida en que repitan sus comportamientos, todos seremos más felices al otro lado. |
|