BILBAO. Sólo una hecatombe, una carambola prácticamente imposible, podría evitar que el Lagun Aro Bilbao Basket siga en la ACB la próxima temporada después de que ayer acabara con su nefasta racha como visitante y ganara en la cancha del ViveMenorca. ¡Y de qué manera ganó! Los hombres de negro entendieron la gran importancia de la contienda desde el salto inicial y superaron de inicio a fin a los de Ricard Casas. Las cuentas son ahora claras, muy claras. Cristalinas. Tras esta victoria, la 12ª, el Bruesa ya no puede capturar a los bilbainos en ninguno de los supuestos y los pupilos de Txus Vidorreta saben que la salvación será matemática en el momento en el que los baleares pierdan un partido o ellos sumen una victoria. Teniendo en cuenta que el Bruesa-Menorca de la próxima jornada arrancará un cuarto de hora antes que el Lagun Aro-Barcelona, el tramo final del choque del BEC puede ser una fiesta impresionante. La victoria de ayer fue la victoria del bloque, pero hubo dos jugadores que sobresalieron por encima del resto. Se trata de Luke Recker y Javi Salgado. El escolta estadounidense volvió a ser un estilete ofensivo de primerísimo nivel y sus 26 puntos fueron vitales para la victoria, ya que no sólo sirvieron para abrir brecha en el segundo cuarto, sino que frenaron las acometidas locales tras el descanso. Mención especial merece lo del base de Santutxu, que ayer tuvo que jugar los 40 minutos del partido por culpa de la lesión de Azofra y no sólo no bajó el pistón en ningún momento, sino que acabó jugando un último cuarto realmente primoroso, rompiendo con centelleantes penetraciones la presión defensiva que Casas planteó casi a la desesperada.
Sólo los primeros compases del choque favorecieron a los baleares, que se colocaron con un 7-2 de salida que, sin embargo, los visitantes no tardaron demasiado en neutralizar gracias a un parcial de 0-13 encabezado por un entonadísimo Recker (10 puntos en este acto inicial) que dejó el marcador en un más que beneficioso 7-15 para los intereses del Lagun Aro. Sin embargo, el Menorca no tardó en recomponerse. Con Stojic acertando con su tiro exterior y Moss dominando la pintura (cada uno metió 8 puntos en este primer cuarto), los baleares lograron igualar a 21 antes de que Montañez clausurase los diez primeros minutos con un tiro libre.
Fue en el segundo parcial cuando los hombres de negro desplegaron su mejor juego. Tras el 24-24, Recker y Panko encabezaron un 2-12 que dio a los visitantes una colchón de diez puntos por primera vez en el encuentro (26-36 a 3:02 del descanso). Y la cosa iría aún a mejor. Sólo hizo falta que a Montañez se le calentara la muñeca, ya que dos triples seguidos suyos colocaron un 29-42 más que esperanzador. Además, en esta ocasión los pupilos de Vidorreta supieron mantener su intensidad de juego intacta, lo que les llevó a mantener ese colchón de 13 puntos al descanso (33-46).
En la reanudación, el Menorca salió consciente de que se jugaba la vida y a base de los triples de Vasiljevic y Stojic llegaron a ponerse 47-51, aunque Recker y Montañez volvieron a acudir al rescate para hacer que el partido llegara a los últimos diez minutos con un esperanzador 54-62. Ése último cuarto fue más tranquilo de lo esperado debido a que los hombres de negro no perdieron la compostura en ningún momento. Banic y Weis hicieron su trabajo dentro de la zona, mientras que Salgado rompió la presión defensiva de los de Casas, que no bajaron los brazos hasta el final, aunque al final se tuvieron que rendir a la evidencia, la de la superioridad de un rival que dio el do de pecho en el momento justo.