Después de la verbena, resaca. Desazón con paladar: una parte dulce, la otra… no agria, sino un sabor sin fichar, desconocido, pero que deja poso. El resultado de una noche sumido en la semi-inconsciencia. Una noche no, una semana entera, de pasión. Toda la pasada. La de la Vuelta al País Vasco que coronó a Saunier Duval con un soberbio Cobo en lo más alto de un podio al que también se subió, tres años después, un Euskaltel-Euskadi: Samuel Sánchez. Podio y victoria de etapa para el asturiano de Güeñes. Alas para viajar más al norte, a las clásicas, a la otra semana, la que encadena Amstel, Flecha y Lieja. La cara buena. La mala no se ve. Pero se escucha: una voz a una nariz pegada. “Después de País Vasco he estado dos días en cama, con fiebre, pero ya me encuentro mejor. Tengo algo de constipado, pero ya he vuelto a los entrenamientos”. Tono embriagado, aturdido, que apenas deja entrever el optimismo de Samu. Pero lo hay, con profusión: “He acabado contento la Vuelta. Una victoria y el tercer cajón del podio me dejan un buen sabor de boca”. Luego, matiza. Se acuerda de Erlaitz, de la fuga con Cobo, de la “maldita” pájara. Pero su protesta no se dilata. La zanja para regresar al presente. El que le presenta una duda. “A ver si me recupero de esta historia y puedo rendir como espero en las clásicas”. De momento, el contratiempo se comerá, casi con toda seguridad, el primer envite en el norte, la Amstel Gold Race. “Al domingo no creo que llegue muy bien”. Descartada la prueba holandesa, el ciclista de Euskaltel-Euskadi mira con deseo al díptico de la Ardenas, a la coqueta Flecha Valona y, sobre todo, a la Lieja-Bastogne-Lieja, La Decana. “¿Elegir? Ganar cualquiera de las tres sería ya un logro, un verdadero gustazo”, apunta Samu, quien dice llegar “con ganas y animado” y confiado de estar “en la pelea por el triunfo”.
Luego, desmiga sus tres próximos retos. La Amstel es la que más difícil pinta, no sólo por su estado de salud, sino porque “su recorrido es el más difícil de memorizar”. Las dos clásicas belgas, en cambio, las conoce mejor. Sabe qué es rozar la victoria en la Flecha Valona. La del año pasado, cuando sólo Valverde se interpuso en su camino y acabó segundo. Luego, en la Lieja, no optó a nada. “Llegué fundido a las clásicas –explica–, por eso, esta temporada hemos retrasado la preparación y he cogido la forma más tarde. Espero que la apuesta dé resultado”.
Iñigo Landaluze, Astarloza, Gorka Verdugo, Rubén Pérez, Unai Etxebarria, Jon Bru y Aitor Galdós completan el “nueve” naranja para las clásicas.
Saunier, sin mayo. Quien no viajará la próxima semana a Bélgica para disputar la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne-Lieja como tenía previsto será Iban Mayo. El igorreztarra se recupera de las molestias en la rodilla izquierda que forzaron su abandono en la pasada Vuelta al País Vasco y, aunque ya ha vuelto a los entrenamientos, su director, Joxean Fernández Matxín, ha preferido que siga en casa con su preparación encaminada a brillar en el Giro. Además, el de Igorre está realizando pruebas para mejorar su postura sobre la bicicleta y evitar más lesiones. También es duda, y seria, Gómez Marchante, que después de disputar la ronda vasca ha sufrido un proceso gripal que le ha mantenido en cama. Es baja para la Amstel Gold Race y será difícil que participe en la Flecha, mientras que su concurso en La Decana está en el alero. Sí será de la partida en las dos clásicas belgas Koldo Gil, mientras que el vencedor de la Vuelta al País Vasco, el cántabro, Juanjo Cobo, disputará, con opciones de victoria, las tres emblemáticas pruebas al igual que Iker Camaño.