Dos voces, un mensaje. Uno completa lo que el otro dice, lo matiza, lo amplía. Como en una charla entre amigos. Maixabel Lasa, directora de Atención a las Víctimas del Gobierno vasco, y su asesor, Txema Urkijo, dan las claves sobre el homenaje a las víctimas del domingo en Bilbao. El objetivo prioritario del acto del domingo es el reconocimiento de todas las víctimas del terrorismo.
Maixabel Lasa:
A todas las víctimas del terrorismo, pero fundamentalmente, a las víctimas de ETA. Aparte de que son la mayoría, también son las que más olvidadas han estado en todos los aspectos: de reconocimiento, de apoyos...
Txema Urkijo:
No se puede desvincular el llamamiento que hacemos del sentido que tiene el acto. Y su sentido tiene mucho que ver con ese concepto de deuda moral histórica contraída por la sociedad y las instituciones vascas con las víctimas del terrorismo: por los años de abandono, de soledad, de desafecto hacia ellas... Y eso se produjo fundamentalmente con respecto a las víctimas de ETA.
Dicen que todos los homenajes llegan tarde. ¿Es mejor tarde que nunca?
Al unísono:
Sin duda.
M. L.:
Muestra de ello es lo que decía Joaquín Vidal el otro día: cuando te tocan la puerta y te vienen a pedir perdón, ¿qué haces? Abrir la puerta, lógicamente. Este acto de reconocimiento y perdón es una forma de saldar esa deuda histórica.
T. U.:
Llega tarde, pero se piden disculpas, se pide perdón por no haber estado. Es importante que llega. Tarde, pero con un discurso autocrítico y con una reflexión autocrítica de nuestra propia conducta.
M. L.:
Lo decíamos en la campaña: es también un acto de contrición. Lo sientes, lo notas, lo ves. Te das cuenta, y todavía estamos a tiempo.
Algunas víctimas dicen que cuando van a un acto así para ellos es un bálsamo de afecto. ¿Se trata también de transmitirles eso?
M. L.:
El objetivo es que las víctimas salgan reconfortadas, contentas, a gusto con lo que se ha hecho. Es un acto de justicia.
T. U.:
Eso también es importante. Que es un acto de justicia. Aparte de bálsamo, que ellos lo pueden sentir así, es un acto de justicia.
También puede ser un paso en el proceso de normalización y pacificación en Euskadi, porque nos acerca a quienes han sufrido más duramente el conflicto.
T. U.:
Esto es algo que hay que hacer, estemos en la situación en la que estemos, de manera completamente independiente a cuál pueda ser la situación de un eventual proceso. Dado que es un acto de justicia con las víctimas es indiferente en qué momento estemos en relación al terrorismo y la violencia.
M. L.:
Hablamos de una deuda, no de la coyuntura actual. De una deuda que pretendemos saldar los ciudadanos de este país y las instituciones.
T. U.:
Otra cosa es que el camino recorrido en la cuestión de las víctimas en esta dirección en la que nos movemos ahora pueda coadyuvar en ese proceso. Es algo obvio que pueda ser así, pero no es la intención o el objetivo que vamos buscando en primera instancia.
La convocatoria del acto ha venido acompañada de cierta polémica. ¿Por qué nos cuesta tanto ponernos de acuerdo en algo tan básico como homenajear a las víctimas?
M. L.:
Es un acto para todas las víctimas del terrorismo, independientemente de si están asociadas o no, de que sean conocidas o no. Todas han sufrido de la misma forma y a todas se le debe ese reconocimiento. Respetamos las decisiones que hayan tomado en colectivos o a nivel individual, pero eso no quita para que este acto haya que considerarlo como un acto para todas las víctimas del terrorismo.
T. U.:
Es difícil organizar un acto conjunto porque el nivel de enfrentamiento que hay entre los partidos políticos dificulta que se pongan de acuerdo en relación a este tipo de cuestiones. Eso demuestra que no es del todo cierto que supediten sus intereses particulares al interés general de las víctimas del terrorismo o que el problema de las víctimas esté por encima del debate partidista. En segundo lugar, es difícil debido a la pluralidad y diversidad de las propias víctimas.
¿Y no es un poco frustrante?
M. L.:
A las víctimas no les gusta ser moneda de cambio de nada, ni ser el motivo de las trifulcas entre los partidos políticos. Te lo dicen una vez y otra y otra... Sufren con ello, pero también está el otro lado de la balanza. Dices: ¿mi marido no se merece un homenaje, un reconocimiento? Todos merecen ese tipo de reconocimiento y homenaje.
T. U.:
En algún sentido sí que es frustrante. Pero, si se mira con perspectiva suficiente, uno se da cuenta de que éstos son procesos lentos. A lo mejor ahora la situación no está lo suficientemente madura para llegar a ese punto deseado de encuentro entre todas las víctimas del terrorismo. Pero es conveniente aceptar con un cierto optimismo que hemos llegado hasta donde hemos llegado. Y pensar que hace unos años era impensable que se hablara de las víctimas como se habla ahora. Hay que valorar eso en positivo, sabiendo que queda un camino importante por recorrer, pero con perspectiva temporal amplia que permita ver todo el proceso. Venimos de la invisibilidad de las víctimas y ahora gozan de una presencia pública notable. Debemos ir hacia un futuro en el que sea posible ese encuentro de todas las víctimas, de todos los partidos políticos y de toda la sociedad en general.
¿Qué le pasaba a la sociedad vasca para haber estado tanto tiempo mirando hacia otro lado?
T. U.:
Miedo, indiferencia, comodidad...
M. L.:
A veces, no saber cómo llegar al que ha sufrido...
T. U.:
Pese a querer. No hay que negar que hay gente que ha sufrido el dolor de las víctimas del terrorismo, pero a lo mejor no ha sido capaz de encontrar los cauces para expresar esa solidaridad y ese apoyo. Es un conjunto de factores.
Este acto es el primer paso de una andadura que se va a mantener en el futuro.
M. L.:
No es el fin ni con él terminamos. El del día 28 es un acto muy importante, pero eso no quiere decir que se termine ahí. Hay una continuación, y se verá a lo largo de los días y de los meses siguientes.
T. U.:
Y hay continuación respecto al trabajo general en torno a las víctimas del terrorismo, pero también en relación a otros sectores de víctimas. Cuando se habla del primer paso, también se habla en el sentido de que ahora ponemos el acento en algo que nos parece prioritario y hace referencia a las víctimas de ETA fundamentalmente, pero en ningún momento la Dirección de Atención a Víctimas ha dejado de tener presente que hay más víctimas que las de ETA. Y en ese aspecto, futuros pasos van encaminados también a abordar otro tipo de problemáticas. Sin olvidar el trabajo colectivo en favor de todas ellas.