SÓLO era cuestión de tiempo que el preso de ETA Iñaki De Juana Chaos volviera a saltar a las primeras páginas de los periódicos. Ingresado en el hospital Donostia de la capital guipuzcoana desde el pasado 1 de marzo, a su llegada anunció el abandono de una huelga de hambre que había mantenido durante 114 días. La exigencia planteada por el recluso de forma reiterada para ser trasladado desde el centro hospitalario 12 de Octubre de Madrid había sido atendida finalmente por el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba. Según manifestó, la medida fue adoptada "en cumplimiento del Reglamento General Penitenciario" una vez que el Tribunal Supremo le comunicó el fallo y la liquidación de condena de De Juana por haber escrito dos artículos considerados amenazantes en el diario Gara . Las atronadoras críticas contra el Gobierno que el entorno del PP hizo bien patentes durante aquellos días esperaban a la mínima oportunidad para reproducirse. Y han llegado los primeros ecos, al trascender a través de una información publicada en El País que De Juana había abandonado recientemente el hospital en dos ocasiones para recibir tratamiento médico. Las salidas se habrían realizado en un coche particular y, además, el recluso podría haberlas aprovechado para irse de compras.
Desde que el día 24 se conoció que un vecino de Barcelona había intentado arrojar pintura roja a la puerta de la habitación de De Juana, no se sabía apenas nada de lo que ocurría en el interior del hospital ni del proceso de recuperación del terrorista, que al ser trasladado a Euskadi pesaba 52 kilos. Sólo que en aquellos primeros días había empezado a alimentarse con caldo y recibía la visita de familiares y amigos bajo el escrutinio de la Ertzaintza. En esas se estaba hasta ayer.
Óptico y homeópata
Llamó poderosamente la atención que el recluso haya salido de un centro médico justamente para recibir tratamiento médico. Para frenar de raíz todo tipo de especulación, el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y la Dirección General de Instituciones Penitenciarias salieron a la palestra con la máxima rapidez. El primero quiso dejar claro que las salidas se justifican porque los servicios médicos que necesitaba De Juana "al parecer estaban fuera del hospital", y restó importancia a que alguna de las salidas se realizara en un vehículo particular, al considerar dudoso si este dato "es trascendente o no".
Sin embargo, el PP y grupos como la AVT o el Foro Ermua, sabedores de que el caso De Juana les resulta útil para desgastar al Gobierno, más cuando las elecciones municipales y autonómicas están a un mes y medio vista, volvieron a poner el grito en el cielo valiéndose de los adjetivos más gruesos a su disposición. Ante el aluvión, Instituciones Penitenciarias intentó separar el polvo de la paja y dio todos los detalles.
A saber, que autorizó al preso a salir del hospital "exclusivamente" para ser atendido por dos especialistas, un óptico y un homeópata, y que estas salidas se realizaron bajo custodia policial. De Juana salió del centro ubicado en Miramón en dos ocasiones, los días 10 y 17 de abril, una de las veces en ambulancia y la otra en vehículo privado. Se desplazó hasta las respectivas consultas y regresó directamente al hospital, aunque tras visitar al homeópata adquirió una serie de productos de esa especialidad en el mismo lugar de la consulta. Nunca hubo compras y el uso de un coche particular pretendía reducir costes.
Ese relato oficial de hechos no ha acallado a quienes han incluido a De Juana en su estrategia electoral. Es un suma y sigue. Al anunciar el traslado del terrorista a Euskadi, Rubalcaba dijo de forma solemne: "no se trata de un régimen de libertad condicional, no es ni siquiera un tercer grado. Ignacio de Juana va a seguir cumpliendo su condena, en primer lugar en un hospital del País Vasco para su tratamiento y, cuando ello sea posible, -si es que fuera posible- en su domicilio hasta su total restablecimiento". Ese día volverá a tronar.