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Las elecciones francesas se juegan en el centro
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Francia vivirá una segunda vuelta de las presidenciales del corte más clásico: izquierda contra derecha, pero serán los votantes de un centro que ha crecido mucho los que decidirán el resultado final.
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Francia vivirá, a diferencia de hace cinco años, una segunda vuelta electoral de corte clásico, con el enfrentamiento de izquierda y derecha en las urnas. El duelo entre Nicolás Sarkozy y Ségolène Royal ha elevado la temperatura electoral hasta alcanzar registros de participación desconocidos en mucho tiempo. Esa polarización y la búsqueda del voto útil han dejado fuera de juego al ultraderechista Le Pen y bajo mínimos a todo el espectro político a la izquierda de los socialistas, incluidos alternativos y verdes, con descalabro de los comunistas. El único que ha aguantado el tirón es el centrista Bayrou, que ha pasado del 6,8% que consiguió en 2002 al 18,5% de este domingo. El centro francés, tradicionalmente unido y confundido con la derecha, ha encontrado su propio espacio quizá porque Sarkozy ha preferido mirar en esta primera cita a su derecha para recolectar papeletas. Ahora, son los votantes de Bayrou los que tienen le llave del Elíseo y los dos candidatos buscarán su favor, aunque ambos prefieren de momento negar cualquier pacto partidario apelando a cuestiones como la grandeza de lo que está en juego o a la libre voluntad de los electores por encima de los dictados de los partidos. Que mantengan esta postura dependerá de la evolución de los acontecimientos, y de lo que vayan indicando las encuestas, durante estos quince días.
Sarkozy pidió un debate de ideas a Royal la misma noche del domingo, y su propuesta sería encomiable si éstas, las ideas de uno y otra, no estuvieran suficientemente claras desde hace mucho tiempo. El escenario que se plantea es más de marketing electoral que de debate de ideas. Sarkozy debe amarrar los votos de la extrema derecha al mismo tiempo que lanza guiños a un espectro de votantes al que asustan las ideas que tanto agradan a los seguidores de Le Pen. Royal ya cuenta con el voto prácticamente garantizado de todos los pequeños grupos a su izquierda, pero no son suficientes para superar a su rival, ni a la candidata le interesa que el elector visualice un frente anti-Sarkozy como propugnan desde algunos sectores más preocupados por cerrar a la derecha el camino al Elíseo que por apoyar a Royal.
El debate de las ideas está centrado en la propuesta de cambio sin brusquedades de la candidata francesa y el discurso de identidad nacional del ex ministro de Interior. Las propuestas concretas fronterizas con la demagogia de Sarkozy y las más abstractas y políticas de Royal.
En esa búsqueda de votos de cara a la cita definitiva de dentro de dos semanas, Sarkozy tendrá los de los vascos del otro de la muga. De nuevo la derecha y el centro de han impuesto en Iparralde, donde Royal no ha podido pasar de la tercera posición pese a algún ligero repunte de sus posiciones en Baiona y Hendaia. |
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