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Ideario escolar y salud mental
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pARECE ser que la violencia aumenta en las aulas, los comportamientos psicopáticos, las agresiones a maestros y entre alumnos, el bullying y el mobbing se dan con frecuencia, hay un importante debate sobre la conveniencia de permitir los castigos de diverso tipo.
Pienso que una reflexión sobre la importancia del ideario escolar en la organización de la escuela puede ser de gran ayuda a la hora de afrontar y prevenir estos problemas.
El ideario debiera de ser un instrumento eje de la organización escolar, debatido y consensuado entre profesores, debería de inspirar las actividades de la vida cotidiana de la escuela. El ideario debe de ser la base de la programación escolar.
Una parte importante de los problemas mentales de la adolescencia son consecuencia de las complicaciones surgidas en la tercera fase de la socialización de la persona, la socialización institucional. La primera socialización se da en el seno de la familia y en ella se asientan las bases de la estructura psíquica. La segunda fase se desarrolla en interacción con la familia extensa, los amigos, el entorno social natural del barrio, la calle, los medios de comunicación. En esta segunda fase se va configurando la personalidad, el carácter, la moral. La tercera socialización comienza en la escuela y continúa en las instituciones formativas y en el entorno laboral. En los parágrafos F90-F98 de la décima clasificación de las enfermedades, elaborada por la Organización Mundial de la Salud, se contemplan síndromes derivados de los problemas surgidos en estas fases de la socialización.
El concebir la escuela como una institución centrada en la formación como instrucción e información, es una grave equivocación. La escuela ha de educar en los valores, ayudar a modular actitudes y emociones en torno a valores que trata de transmitir y que han de estar reflejados en el ideario escolar. En mi opinión hoy día ésta es una tarea central de la escuela. La información, la instrucción, en la sociedad de la información, los niños y los jóvenes la consiguen mejor incluso por otros medios. Como decía Berger, la escuela que no identifica un ideario y que no se centra en educar en unos valores determinados, es la que con más vigor transmite los valores del entorno como el consumismo y de la competencia salvaje. Si además, como un ejemplo, como sucede en EE.UU., el acceso a la compra de armas es muy fácil, sucesos como el de la Universidad de Virginia son previsibles, por más que sus líderes políticos quieran destacar el espíritu de mutua ayuda como la imagen transmitida al mundo a partir del desastre visualizado en los medios de comunicación.
Recuerdo que cuando dirigía la Ikastola Altzaga, que por cierto fue la primera escuela que se organizó como cooperativa en Bizkaia, incluimos en el ideario cuestiones como la visión optimista de la vida, la solidaridad con los débiles o personas en situaciones deprimidas, la protección de la naturaleza, el espíritu de servicio.
Hoy en día creo que es necesario también incluir cuestiones relacionadas con la salud mental positiva como pueden ser la tolerancia y la aceptación del diferente, el respeto a los demás, el acuerdo generacional (se es padre o hijo para toda la vida y ha de haber un acuerdo contractual explícito en las relaciones paterno filiales, con derechos y obligaciones mutuas para toda la vida), el acuerdo entre géneros (no se puede educar en la indiferencia total sobre las identidades de género, en un entorno en el que se establece una especie de lucha por la conquista de niveles de influencia de diferentes identidades de género a definir o difuminar), el equilibrio entre la vida familiar y el proyecto profesional (no se está valorando en estos momentos el formar una familia, el tener hijos, hasta los 35 años no los tienen la mayoría de las mujeres), el respeto a la intimidad.
Pienso que necesitamos una profunda reflexión sobre éstas y similares cuestiones, para garantizar a nuestros hijos y a lo hijos que ellos tengan, un entorno social equilibrado y saludable. |
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