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Tras la casi completa destrucción de la villa foral, las labores de reconstrucción modificaron su configuración urbanística. Foto: deiadar aldizkaria |
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Donde ayer resonó el estruendo de las bombas hoy se habla de paz. Gernika se ha convertido estos días en la capital de la reflexión intelectual para quienes la ansían y la buscan en cualquier rincón del planeta. Colombia tiene mucho que aportar en este ámbito.
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El pueblo que resurgió de sus cenizas
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QUISIERON arrasar Gernika en unas pocas horas y no lo lograron. Pero su reconstrucción duró mu-chas décadas. Aún a finales de los años setenta había ruinas de edificios que sólo mantenían en pie, de forma orgullosa, sus cimientos. A los niños del tardofranquismo sus padres les explicaban, en la intimidad de la casa, que un 26 de abril de 1937 varios aviones alemanes, de la Legión Condor, sobrevolaron el pue-blo y lo masacraron. Les contaban, cerca del Guernica de Pablo Picasso que adornada todos los hogares de la villa, que sucedió un lunes a primera hora de la tarde. Ese no es un día cualquiera de la semana para un guerniqués. Es jornada de mercado, momento para el encuentro de los baserritarras de la comarca, en el que las calles se tornan bulliciosas y las gentes se reúnen en torno a la plaza.
A los oídos de un niño todo aquello sonaba a drama lejano, incluso sospechando que sus abuelos les regateaban detalles. El miedo se palpaba, con el capitán Hidalgo campando a sus anchas. Por eso se decía en voz baja que no fueron los rojos, como sostenía la versión oficial, quienes habían destruido Gernika. Fueron los alemanes, bajo mandato de las tropas golpistas de Franco.
Hubo que esperar para que la verdad histórica saliera a las calles, pa-ra conocer mejor la figura del legendario alcalde José de Labauria y pa-ra tener conciencia de que Gernika fue destinada a desaparecer del ma-pa no por casualidad, sino por ser la capital secular de las libertades.
Por fin se pudo escribir que cerca de las cuatro de la tarde de aquel 26 de abril del 37 los centinelas avistaron los aviones Heinkel 51, Heinkel 111 y Junker 52 que se acercaban cargados de muerte. Van Moreau pilotaba el primer aeroplano que se cernió sobre Gernika. Los aviones ligeros se dedicaron a lanzar bombas rompedoras, las que abrían los edificios, para que después fueran las pequeñas bombas incendiarias de fósforo las que ahogaran en llamas el pueblo. Pero no paró ahí el horror: les turnaron más aeroplanos que ametrallaban a quienes trataban de huir del infierno campo a través o hacia la ría.
Los refugios no protegieron lo su-ficiente. Uno de ellos, situado en la calle Andra Mari, fue una trampa mortal para medio centenar de personas. Curiosamente, el puente de Errenteria, teórico objetivo de tanta destrucción, permaneció intacto. Gernika no había sido objetivo militar. Se pretendía castigar con saña un símbolo que representaba justo lo contrario de quienes ya es-taban al acecho para adueñarse de sus calles tras las dos horas largas de carnicería.
George Steer, periodista británico, se convirtió en transmisor para todo el mundo de lo que era Gernika en aquel momento: "Seguía ar-diendo a las dos de la madrugada y el humo del incendio se podía ver a una distancia de 16 kilómetros". Lo que pocas horas antes era un pueblo de cinco mil habitantes, se había convertido en una pira. Unos pocos edificios, como la iglesia de Andra Mari o la Casa de Juntas, se salvaron del salvajismo de los atacantes.
testimonios Veinte curas escribieron al Papa contando lo ocurrido. El gran poeta Miguel Hernández escribió aquello de "Que vienen, vienen, vienen / los lentos, lentos, lentos/ los ávidos, los fúnebres / los aéreos carniceros". El primer ministro británico, Winston Churchill, a pesar de sus confesadas simpatías por Franco, sentenció: "Gernika fue un horror experimental". Y Pablo Picasso se puso a pintar toros, ruina y dolor, caballos agonizantes, una mujer aterrorizada con un niño en brazos...
Franco y sus secuaces fueron in-capaces de asumir su obra. Su Cuar-tel General, situado en Salamanca, insistió en la mentira creyendo que así podría convertirla en verdad: "Guernica la han incendiado y convertido en ruinas las hordas rojas al servicio del perverso y criminal Aguirre que ha lanzado la mentira infame de atribuir a la heroíca y noble aviación de nuestro ejército nacional ese crimen". Frente a tanta infamia, la voz del alcalde Labauria: "No y mil veces no. Gernika no la han quemado los valientes y honrados gudaris. Si mi juramento co-mo alcalde y cristiano tiene algún valor, juro ante Dios y ante los hombres que la destrucción de nuestro rincón querido ha sido provocada por los aviones extranjeros". Años más tarde la corporación ilegítima de Gernika concedería a Franco la medalla de oro de la villa.
2007 Aquellos niños de los años 70 rondan la cuarentena y viven en un pueblo volcado en trabajar junto a otras muchas ciudades mártires para difundir los ideales de la paz y de la reconciliación. No quedan restos del bombardeo pero cada uno de los habitantes de Gernika lo tiene presente. Quisieron acabar con algo imperecedero: el ansia de libertad. 70 años más tarde, Gernika sigue en pie, simbolizando lo mejor que ha dado de sí el pueblo vasco. Pero es, además un símbolo universal de la paz. La estupidez humana genera nuevos Gernikas a diario. Gernika está hoy en Irak, en Colombia, en Sri Lanka, en cualquier lugar donde las personas sufren. Quisieron destruirla y la han hecho inmortal.
actos principales
· Día 25, miércoles.
11.30: Recepción a las delegaciones internacionales en el Ayuntamiento.
19.30: Conferencia del Premio Nobel Adolfo Pérez Esquivel en Astra.
20.00: Mesa redonda con historiadores sobre la estrategia militar del bombardeo en la Sala Elai-Alai.
· Día 26, jueves.
11.30: Inauguración de la exposición Gernika 07/70 en la Foru Plaza.
12.00: Lectura y firma de la "Declaración Gernika por la Paz" en la Casa de Juntas.
13.30: Encuentro institucional con asociaciones de supervivientes en el Ayuntamiento.
16.30: Responso por las víctimas del bombardeo y ofrenda floral en el cementerio de Zallo.
19.00: Concierto de la orquesta Südwestdeutsches Kammeroschester de Pforzheim en el Lizeo Antzokia.
19.30: III edición del premio internacional "Gernika por la paz y la reconciliación" en el Lizeo Antzokia.
21.00: Estreno mundial de la película "El bombardeo de Gernika-The Gernika Story" en el frontón Jai-Alai.
· Día 27, viernes.
16.00 y 18.00: Teatro a cargo de Payasos sin Fronteras en Elai-Alai.
20.00: Espéctaculo de danza y música del College de la Citadele de Donibane Garazi y Gaudeamus Korala en el Lizeo Antzokia.
23.00: Kepa Junkera en el Pasealeku.
· Día 29, domingo.
A mediodía: XI encuentro y V comida de supervivientes.
Durante la semana se celebrarán las Jornadas de Cultura y Paz organizadas por Gernika Gogoratuz.
joseba arruti
gernika-lumo. Muy a pesar de la voluntad de la inmensa mayoría de sus ciudadanos, Colombia es uno de los países con mayores índices de violencia del mundo. Durante décadas, la extrema derecha paramilitar, las guerrillas y el narcotráfico han alimentado un escenario terrible de terror y muerte. El rechazo a esa lacra no sólo está moviendo conciencias. Empiezan a darse pasos.
¿Por dónde se puede empezar a dar la vuelta a una situación de violencia endémica como la colombiana?
Para nosotros es importante la llamada solución española a la Guerra Civil y a la dictadura de Franco que consistió fundamentalmente en el Pacto de La Moncloa y en la Ley de Amnistía. En España, pasar página significó que no hubo una comisión de la verdad ni existió verdad judicial. España tuvo conocimiento de los acontecimientos de su pasado por una explosión de obras. Hubo 17.000 libros y artículos en torno a la Guerra Civil y sobre Franco.
Habida cuenta de la situación política de aquel momento, la transición se hizo como se pudo; tal vez no como se hubiera querido...
Nosotros estamos estudiando esa experiencia y tratamos de sacar lecciones de la misma para el proceso de resolución del conflicto colombiano, pero teniendo en cuenta que, a día de hoy, la comunidad internacional exige verdad judicial y verdad histórica.
¿Deben ir unidas siempre la verdad histórica y la verdad judicial? Por ejemplo, en Sudáfrica el proceso de reconciliación se ha fundamentado en la primera…
Cada país ha encontrado un camino distinto para buscar la reconciliación nacional. En Colombia estamos buscando tanto la verdad histórica como la verdad judicial, pero no hay recetas universales.
¿En qué punto de su propio camino se encuentran?
Hemos avanzado en la medida en que se logró desmontar a los grupos paramilitares de extrema derecha. En este momento nos encontramos en una negociación con el Ejército de Liberación Nacional (ELN), uno de los dos grupos guerrilleros que subsisten en el país junto al FARC. Estamos en la sexta ronda de negociaciones en La Habana y ha habido avances sustanciales. Ese proceso con el ELN es importante porque demuestra que el Gobierno no sólo negocia con la extrema derecha, si-no que a su vez da pasos con los grupos de izquierda.
¿Es posible la reconciliación mientras persiste el conflicto?
Precisamente, en Colombia lo dramático es que se ha creado por primera vez en la historia una comisión de la verdad en medio del conflicto. Esas comisiones se crearon en el postconflicto en Centroamérica o en la transición hacia la democracia en el cono sur.
Y, ¿cómo actúan las víctimas?
Se están organizando. Tenemos un proceso de movilización de las víctimas, aunque en el caso de Colombia, la situación es muy difícil por la sociología de la víctima. De cada doce personas asesinadas once son hombres, y los supervivientes son mujeres de origen campesino, de bajo nivel cultural, muy pobres y muy dispersas en un territorio en el que aún persiste el conflicto.
¿Tienen miedo?
Se están organizando, pero tienen temor. Algunas han tomado la decisión de la invisibilidad y exigen su derecho a permanecer invisibles porque no quieren enfrentarse a los victimarios, muchos de los cuales todavía persisten en sus actitudes. Sigue el clima de amenazas e, incluso, han sido asesinadas algunas víctimas que pedían sus derechos.
¿Cómo se avanza en esa situación?
Siempre pienso en las madres de la Plaza de Mayo que surgen en 1977, en plena dictadura, y se convierten en una piedra en el zapato para la dictadura. A las víctimas de Colombia les digo que deben repetir esa experiencia: convertirse en la piedra en el zapato para los victimarios y los grupos armados con objeto de generar una conciencia.
¿En qué medida infunde temor el antecedente de la Unión Patriótica, grupo político con origen en la guerrilla que fue diezmado por narcotraficantes y paramilitares?
Ése es un asunto muy complejo y refleja que es muy difícil que los actores responsables de crímenes de lesa humanidad reconozcan su error y pidan perdón. Ni la extrema derecha está dispuesta a pedirlo, porque considera que llevó a cabo una guerra justa contrainsurgente contra la amenaza comunista, ni los grupos armados de izquierda están dispuestos a pedir perdón porque consideran que están en una guerra justa por la liberación popular y por construir una sociedad mejor.
¿Eso supone que los actores armados van a tener que poner en entredicho su pasado?
En un contexto de persistencia del conflicto es difícil que los actores armados pidan perdón. Estamos intentando que las dos partes pidan perdón y reconozcan que sus adversarios fueron víctimas y no contradictores legítimamente asesinados por sus postulados ideológicos, pero no es fácil que pongan en entredicho la justificación de su lucha.
El presidente Álvaro Uribe llegó al poder con un discurso de mano dura y está negociando. ¿La derecha lo tiene más fácil?
Desde luego, es una cuestión muy interesante. En América Latina ha habido dos procesos de paz, Guatemala y El Salvador, y ambos fueron protagonizados por gobiernos de derecha o extrema derecha. Los presidentes de derechas, cuando se involucran en procesos de paz, tienen recursos de poder muy fuertes. Las élites sienten que sus intereses están representados, no que se está jugando con cartas tapadas en los procesos de negociación. Los presidentes de derechas cohesionan al Estado, a las fuerzas armadas y evitan y controlan sus excesos criminales. Es una gran paradoja, pero en América, los gobiernos de centro han sido incapaces de culminar los procesos de paz porque son percibidos con desconfianza.
el protagonista
carné de identidad
· Lugar de nacimiento. Bogotá (Colombia).
· Perfil personal. Su padre fue almirante y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Colombia y sus hermanos pertenecieron a la guerrilla. Uno de ellos es el carismático ex comandante del M-19, Carlos Pizarro. Él es, quizás, el sociólogo más respetado de Colombia. Se ha desempeñado como profesor visitante en las universidades de Notre Dame y de Princeton, entre otras.
sus frases |
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