|
|
|
La tentación del doble juego
|
|
Mientras el Supremo dilata su decisión sobre ASB hasta pocos días antes de la jornada electoral, el Gobierno español puede caer en la estrategia de conjugar la "firmeza" de la ilegalización con el "gesto" de permitir algunas listas.
|
|
la ceremonia de la confusión respecto a la presentación o no de candidaturas de la izquierda abertzale a las próximas elecciones municipales y forales amenaza con prolongarse hasta bien entrada la campaña electoral. La Sala del 61 del Tribunal Supremo, encargada de decidir sobre la legalidad de las nuevas siglas Abertzale Sozialisten Batasuna (ASB), decidió ayer no tomar una resolución al respecto hasta el 16 de mayo, es decir, sólo once días antes de que se celebren las elecciones y cinco días después de iniciada la campaña electoral oficial. Es evidente que, en términos puramente democráticos, cualquier hipotética decisión del Supremo que permitiera la presentación de la candidatura de ASB -cuestión que parece improbable- dejaría a esta opción en inferioridad de condiciones, porque su campaña electoral estaría sensiblemente limitada. En cualquier caso, la izquierda abertzale parece dispuesta a poner las cosas difíciles. Ya lo hizo con la presentación de ASB, al recurrir a personas significadas de Batasuna, a siglas que no dejaban dudas y a estructuras significamente similares a las tradicionales de la izquierda abertzale. Está haciendo lo mismo ahora con las plataformas electorales que se han creado en los distintos pueblos. Y también en las propias candidaturas de ANV, donde figuran nombres históricos de HB. Todo ello da que pensar. Parece como si la izquierda abertzale estuviese echando un pulso tras otro al Estado, con el objetivo de seguir mareando la perdiz, atraer el foco informativo y, de paso, intentar debilitar otras opciones, sobre todo nacionalistas, a las que ya tiene previsto echar todas las culpas sobre su ilegalización y a las que acusará posteriormente de haberle "robado" escaños y alcaldías. Una estrategia tan sabida como peligrosa. Porque, además, Batasuna sabe que, de alguna manera u otra, estará en algunas instituciones, porque al Estado le será imposible ilegalizar absolutamente todas las candidaturas. En este sentido, el Gobierno español puede tener la tentación de jugar al corto plazo y entrar al juego que constantemente le propone la izquierda abertzale. De esta manera, Zapatero podría, por un lado, dar imagen de firmeza ante los sectores más intransigentes tanto de su propio partido como del PP al presentar las ilegalizaciones de ASB y de algunas plataformas especialmente "contaminadas" como un ejemplo de que no ha cedido ante nada. Al mismo tiempo, podría hacer algún gesto hacia la izquierda abertzale al permitir algunas listas, por ejemplo a las Juntas Generales e incluso al Parlamento Foral de Navarra, así como otras candidaturas municipales "limpias". Así, podría estar tentado de establecer un doble juego que cree le podría resultar beneficioso y, de paso, buscar el debilitamiento artificial del nacionalismo vasco. Un juego muy peligroso. |
|