E l viento, alborotado, agitó las ramas de los árboles de los Jardines de Albia que desprendieron una suave nevada de flores blancas y rosas, como si quisiesen alfombrar la calle del último adiós de Luis María Retolaza. El perfume de la tristeza, pese a la belleza de la estampa, embriagó a una multitud que se acercó hasta la iglesia de San Vicente Mártir para rendir respeto a un hombre de la talla de un gigante de la política, un vasco labrado en la dura piedra del exilio que consiguió abrirse paso a dentelladas secas en los tiempos de la azarosa política de la clandestinidad y las primeras horas de luz del día.
"Diga usted que fue un hombre de una pieza..." Una voz anónima surge tras las figuras consternadas de José Luis Bilbao y Joxe Joan González de Txabarri, quienes recuerdan, extramuros de la iglesia, los tiempos compartidos con Luis Mari. Rosalia, Txalia, Ereño es una mujer desamparada que avanza hacia la primera fila de la iglesia. Se ha quedado yerma, vacía, sin su eterno compañero de lucha por mucho que la familia le arropase con el corazón encogido...
De repente, doblaron las campanas de difunto y la tarde se aceleró en un ir y venir febril. Josu Jon Imaz, Iñigo Urkullu, Josune Ariztondo, Joseba Egibar e Iñaki Gerenabarrena ocuparon la primera fila de un banco lateral, cabizbajos. Dolido, Xabier Arzalluz saludó a viejos amigos en el pórtico de la iglesia. Era la hora del duelo y bajo ese invisible reloj de penas desfilaron José Antonio Ardanza, Idoia Zenarrutzabeitia, Gabriel Inclán, Javier Balza, Belén Greaves, Paulino Luesma, el científico Pedro Miguel Etxenike, el alcalde de Bilbao, Iñaki Azkuna, Iñaki Zarraoa, Juan Mari Atutxa, Izaskun Bilbao, Mitxel Unzueta, Ramón Muro, en nombre de la Sociedad Coral, Jon Sánchez, el sindicalista Jose Elorrieta, acompañado por Germán Kortabarria, Pedro Ruiz Aldarsoro, el cónsul inglés, Dereck Doyle, Karmelo Sáinz de la Maza, Txema Oleaga, Rodolfo Ares, Ricardo Barkala, Marcos Muro, Eduardo Maiz, Jon Gangoiti, el director de DEIA, Enrique Santarén, Jon Zabalia, Javier Chalbaud y una legión de amigos y compañeros de fatigas.
No se fue en soledad, malherido hasta la muerte en mitad del campo enemigo. Se ha ido acompañado por gente como Pedro Aurtenetxe, Juan Mari Aburto, José María Iruarrizaga, Patxi Ortún, Juan Ignacio Vidarte, Patxi Garay, Ramón Labaien, Gorka Agirre, Ana Madariaga, Isabel Sánchez Robles, Lander Mendieta, Iñaki Mujika, Josu Bergara, Iñaki Irusta, Patxi Renteria, Xabier Zaldunbide, Miguel Madariaga y una legión de amigos. |