A pesar de los setenta años transcurridos desde que la Legión Cóndor alemana bombardeara Gernika y la redujera a cenizas, las lágrimas volverán a brotar hoy, como cada 26 de abril, de los ojos de quienes sobrevivieron a la masacre. La población civil fue el objetivo principal del ataque. El ulular de las sirenas, la huida hacia los refugios o a campo abierto, la propagación de las llamas, el dolor por los familiares, vecinos o amigos muertos y la rabia ante tamaña destrucción se oirá, se verá y se sentirá de nuevo. El lento y solemne repique de la campana original de la iglesia de San Juan, destruida en el bombardeo, acompasará los recuerdos justo en el mismo momento en que la muerte em-pezó a sobrevolar el pueblo. A las cuatro y media de la tarde. Por la mañana, los representantes de ciudades mártires como Hiroshima, Pforzheim, Volgogrado o Varsovia, masacradas por el odio, serán recibidos en el Ayuntamiento por el alcalde de la villa foral, Miguel Ángel Aranaz. A las once, quedará inaugurada en la Foru Plaza la ex-posición sobre el bombardeo, cuyos contenidos reflejan una apuesta por un concepto de visita experiencial que sirva como valor añadido a la labor documental realizada con an-terioridad y por provocar sensaciones que inciten a la reflexión.
A mediodía, la Casa de Juntas acogerá la lectura, en varias lenguas, de la Declaración Gernika por la Paz , que quiere ser un manifiesto en contra de todo tipo de violencia y a favor de la paz, la reconciliación y los derechos humanos. Premios Nobel, como Mario Molina o Adolfo Pérez Esquivel, así como autoridades de diversas ciudades y de las instituciones vascas se adherirán a un documento que, según Aranaz, busca "reconocer y homenajear a los supervivientes del bombardeo y lanzar un grito por la paz desde Gernika y Euskadi al mundo".
En el acto estarán presentes el lehendakari, Juan José Ibarretxe, la portavoz del Gobierno, Miren Azkarate, el consejero de Interior, Javier Balza, la presidenta del Parlamento, Izaskun Bilbao, el embajador de Alemania en España, WolfRuthart Born, autoridades locales, senadores, supervivientes del bombardeo y miembros de asociaciones de víctimas de la Guerra Civil. Destacará la presencia de familiares de George Steer, el periodista británico que dio a conocer al mundo el horror.
Premios
Precisamente con ese objetivo, el de anclar la memoria, se es-trenará a las 21.30 en el emblemático frontón Jai Alai la película documental "Gernika, el bombardeo". Un escalofrío recorrerá las gradas cuando la gran pantalla se convierta en una ventana al pasado, a aquel 26 de abril de 1937. Los testimonios de los supervivientes se convertirán en eco de dignidad, frente a la infamia de los atacantes.
Gernika anhela que no se vuelvan a repetir las escenas que recoge la película y premia todos los años a quienes trabajan por ese objetivo. Hoy lo hará por tercera ocasión. A las 19.30, el Lizeo Antzokia se convertirá en el escenario de la entrega del Premio Internacional Gernika por la Paz y la Reconciliación . En el apartado local la distinción recaerá en quienes sobrevivieron hace 70 años y a nivel mundial se premiará la incansable labor por la paz del argentino Adolfo Pérez Esquivel.
Será un día para el recuerdo. Para conmemorar la derrota de quienes quisieron acabar con Gernika, para honrar a los muertos, para recordar a todos aquellos que, en cualquier punto del planeta, sufren en sus propias carnes los efectos de la guerra, de la injusticia, del odio. Tras aquel 26 de abril del 37, entre los esqueletos de los edificios, entre las cenizas del fuego, frente a la barbarie y el salvajismo, Gernika se volvió a po-ner en pie. Ése es su legado.