El Gobierno vasco expresó ayer su sorpresa ante la reacción que suscitó la petición que realizó el martes para que el Estado español pida perdón por los crímenes del régimen franquista en general y el bombardeo de Gernika en particular. A este respecto, la portavoz del Ejecutivo vasco Miren Azkarate aseguró que con esta petición ni se pone en tela de juicio la legitimidad del actual Gobierno español ni se pretende abrir un debate o iniciar una polémica. "Sólo queremos recordar que sigue pendiente el reconocimiento de quiénes fueron los autores del bombardeo de Gernika y que Alemania ya pidió perdón por ello y el Ejecutivo español tiene pendiente hacer lo mismo", apuntó Azkarate. De esta manera, salió al paso de las críticas lanzadas por la portavoz del PSE-EE en materia de Educación, Isabel Celaá, que acusó al Gobierno vasco de intentar proyectar la "falsa imagen" de que el citado bombardeo se enmarca en una guerra entre españoles y vascos y que abrió la polémica en torno a la petición realizada en boca de Azkarate. Celaá aseguró: "Todo el mundo sabe que el Gobierno de España, que lidera ahora Zapatero, es heredero directo del Gobierno de la República contra el que se sublevaron las tropas franquistas que fueron las responsables del bombardeo. Si el Gobierno de Franco siguiera lamentablemente al frente de España, sí tendría que pedir perdón".
No duda de la legitimidad
La portavoz aseguró no entender la polémica en torno a la declaración institucional, porque la interpretación de la solicitud realizada no coincide con el contenido de la misma. De hecho, en dicha declaración se recoge expresamente que "el actual Gobierno y el Parlamento español son herederos de aquel Gobierno legítimo de la República, truncado por el alzamiento de Franco", por lo que tienen "toda la legitimidad democrática para condenar la dictadura franquista y para pedir perdón por todos los crímenes cometidos en nombre de España. Un gesto y un reconocimiento que se nos debe a Gernika, a Euskadi y, también, a la propia sociedad vasca". Azkarate volvió ayer a repetir una a una estas palabras en su comparecencia ante los medios de comunicación.
En este mismo sentido, recordó que "nadie puede sostener, y este Gobierno tampoco, que el actual Gobierno español sea heredero del franquismo, como tampoco es heredero el actual Gobierno alemán del régimen nazi". Sin embargo, la legitimidad democrática de la que goza no supondría un obstáculo para que se reconociera la masacre cometida en la vila foral, como tampoco fue óbice para que el Estado alemán, hace ahora diez años, pidiera perdón.
"Ayer -por el martes-, dijimos que hace diez años, Roman Herzog, presidente de Alemania, máximo dignatario de un Estado democrático que no tiene nada que ver con el pasado nazi, a través de su embajador, asumió la memoria de lo sucedido", explicó Azkarate y, a renglón seguido, citó las palabras textuales de Herzog: "Yo quiero asumir ese pasado y reconocer expresamente la culpa de los aviones alemanes involucrados".
El reconocimiento del Estado alemán vino acompañado, además, de un ofrecimiento, de una "mano abierta en ruego de reconciliación", en un gesto que hasta el momento no ha tenido igual en el Estado español. "Ese gesto sigue pendiente" indicó la portavoz del Gobierno vasco, para preguntarse después: "¿Por qué se pone tanta gente nerviosa con este asunto?".
Símbolo de paz y diálogo
Polémicas aparte, los actos de conmemoración del 70 aniversario del bombardeo de Gernika continúan desarrollándose. Así, ayer el lehendakari Juan José Ibarretxe ofreció una recepción a los alcaldes participantes en estas jornadas conmemorativas y en ella estuvo presente también el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel. El Nobel afirmó que la villa foral es un símbolo de "unidad, paz y diálogo". "En un momento de violencia y situaciones conflictivas en el mundo, tenemos que buscar aquello que nos pueda unir e identificar para construir los caminos de la paz", añadió.
Pérez Esquivel, acompañado de los alcaldes de Hiroshima, Belgrado y Gernika, indicó que este encuentro "representa mucho para la humanidad" y resaltó que "el futuro se debe construir a través del presente". "Lo que hoy sembramos es lo que recogemos", concluyó.
Por su parte, el alcalde de Gernika, Miguel Ángel Aranaz, recordó que mañana se cumple el 70 aniversario del bombardeo de Gernika. "Un homenaje que se merecen todas las víctimas del bombardeo, los supervivientes, el pueblo de Gernika y el pueblo vasco en general", concluyó el primer edil de la villa foral.