bilbao. En este caso existen muchas incógnitas y cinco enigmas. Nunca se sabrá que ocurrió realmente en la noche del 14 de octubre de 2005 entre Aintzane Garay y Mikel Herman Belausteguigoitia. A pesar de peinar 42.000 m2 de vertedero (en Armintza) y todo el camino de Bakio a Lemoniz, los ertzainas y policías locales que participaron en la búsqueda nunca encontraron el móvil, el bolso, la ropa (la víctima apareció desnuda de cintura para abajo) y las botas de
Aintzane. Tampoco apareció el arma del crimen.
La Ertzaintza peinó la zona siguiendo las indicaciones del procesado, que en su primera declaración aseguró haber tirado el cuchillo en el camino y el bolso (con el teléfono, la ropa y las botas en su interior), en el vertedero. Los agentes encontraron un cuchillo de submarinista en la lonja del acusado, en Mungia, junto con un traje de neopreno y un arpón. Aunque podría tratarse del arma del crimen, los peritos indicaron que el cuchillo hallado apareció "muy limpia" y que es más probable que el arma utilizada sea otra parecida a ésta. Un cuchillo de submarinista de doble filo y muy corto (sólo unos 6 centímetros, por eso el agresor pudo 'pincharla' mientras la inmovilizaba por atrás).
Una de las mayores incógnitas es por qué Aintzane apenas pudo defenderse (sólo tenía un corte en un dedo). La autopsia clarifica que durante el crimen no pudo mostrar resistencia, ya que el agresor la inmovilizó desde atrás mientras la penetró y apuñaló. Pero la violación y el asesinato tuvieron lugar en una zona boscosa de muy difícil acceso. No se encontró muestras de arrastre, por lo que Aintzane se dirigió allí voluntariamente. La acusación asegura que fue con Mikel, que él la convenció. |