HEMOS hablado de posibles causas y teorías de uno y otro tipo, pero no tenemos una evidencia clara que nos dé una pista". El superintendente de la Policía estatal, el coronel W. Steven Flaherty, asegura haber reunido al menos 500 piezas de evidencia en el Campus de Virginia Tech pero aún no se siente capaz de determinar qué motivó a Cho Seung-Hui a ejecutar a 32 personas y quitarse la vida.
Lo poco que ha trascendido de la investigación policial es que Cho disparó más de 170 balas en menos de diez minutos y se suicidó mientras los agentes subían las escaleras en su dirección. Cho Seung-Hui tardó tan sólo nueve minutos en derivar su ira contra decenas de compañeros y miembros del personal de la Universidad Tecnológica de Virginia la semana pasada.
En cualquier caso, la Policía no ha podido vincular específicamente a Cho con ninguna de las víctimas del edificio Norris Hall o en la residencia West Ambler Johnston, donde dos personas fueron acribilladas a balazos dos horas antes. "Le llevó a los oficiales tres minutos llegar al área del edificio Norris Hall desde que se hizo la primera llamada al 911", indicó el Jefe de Policía de la Universidad, Wendell Flinchum. "Cinco minutos más tarde, los agentes abrieron las puertas, rompieron las cadenas y llegaron al segundo piso. Mientras subían al segundo piso, escucharon el último disparo (que Cho se infligió a sí mismo)", señaló Flinchum.
La investigación ha constatadoque el autor de la matanza compró un arma en febrero en Blacksburg, la localidad rural donde se ubica la Universidad Tecnológica de Virginia, a un comerciante que la obtuvo de un proveedor en Wisconsin, dijo Flaherty.
prácticas de tiro La segunda arma fue comprada en el mes de marzo a un comerciante en la cercana localidad de Roanoke, Virginia, y Cho hizo prácticas de tiro en un par de campos de tiro locales, explicó Flaherty.
La "hazaña" del estudiante coreano ha desatado una oleada de estupidez en todo el territorio, caso de Nicholas Winset, un profesor adjunto de la Universidad Emmanuel, en Boston, que fue despedido tras haber apuntado con un arma imaginaria a varios alumnos durante una clase en la que se discutía sobre el control de armas en EE.UU. Tres días después de lo ocurrido en Virginia, un profesor de Geografía dijo, supuestamente de broma, a sus alumnos que era un "terrorista suicida". Otros dos profesores de centros educativos de Estados Unidos también fueron despedidos tras protagonizar desafortunados comentarios que hacían alusión a bombas y armas, en un momento en que la sociedad continúa conmocionada por la matanza de Virginia, en cuya Universidad el resto de alumnos trata de recuperar la normalidad con el recuerdo de sus compañeros muertos fresco en la memoria. |