la celebración de la vista oral contra el presunto asesino de Aintzane Garay López ha hecho que la localidad vizcaina donde residía reviva estos días su asesinato entre la apatía, el espanto y la conmoción. En Barrika, localidad diseminada en múltiples urbanizaciones y sin espacios comunes de concentración, cuesta encontrar vecinos dispuestos a hablar. Los más valientes se dividen entre los que aseguran que "no se habla tanto del tema" y aquellos que se muestran indignados con la violencia del crimen. "El homicida tendría que pudrirse en la cárcel hasta que muera", explica un vecino a DEIA.
Barrika está intentando vivir el juicio contra el presunto autor del asesinato de su vecina "de forma normal, sin manifestaciones, ya que ha pasado más de un año" del hecho, según explica el alcalde, José Maria Ezpeleta, que ha acudido a dos de las sesiones de la vista y ha podido comprobar en vivo el dolor que pervive en la familia de Ain-tzane, especialmente en su madre. "A los hermanos les he visto más enteros, pero su madre estaba pasada. Es que el tío estaba allí, entre dos ertzainas, a apenas un paso", reflexiona el alcalde, quien critica "el que hayan hecho tantas preguntas a la familia sobre el hecho". El mandatario municipal asegura que a quienes tienen hijos, como es su caso, les ha llegado "al alma ver llorar a esta madre".
el paso del tiempo El alcalde de Barrika se muestra dolido porque al Ayuntamiento se le ha negado el personamiento como acusación particular en el juicio, lo que le "está privando de derechos", aunque reconoce que este hecho luctuoso parece querer ser olvidado por los vecinos de la localidad.
"Si no le acaba ocurriendo a tu familia o alguien cercano, parece que no se quiere pensar en ello. Otra cosa es la familia de la víctima, que no lo va a poder olvidar nunca", según el alcalde. De la misma opinión es la responsable de la farmacia del pueblo, que confirma que "estos días no se ha hablado nada del juicio; la gente viene con sus problemas, pide lo que necesita y ya está". Parecida reflexión hacen desde el restaurante Ipar-Alde. "En su día sí se habló del hecho, pero estos días apenas ha salido el tema", afirma la joven que atiende la barra antes de solidarizarse con Aintzane. "La muerte de esa chica es una faena. Es para coger a su asesino y matarlo. Ni juicio, ni cárcel, ni nada. Al final, él acabará saliendo de la cárcel; ella no va a volver", apostilla con tristeza.
"El asesino tendría que estar en la cárcel hasta que se muera", dice un anciano que pasea solitario antes de entrar a comprar el diario. La gente mayor sí ha recordado estos días el luctuoso hecho, "haciendo corrillos y los típicos comentarios al salir de la iglesia", afirma antes de concluir que el acusado "es un sinvergüenza".
estrategia Más frío se muestra Javi, quien trabaja en un almacén repleto de palés de madera y considera positiva la celebración del juicio. "Que se le meta lo que haga falta porque parece que sí que fue él, diga lo que diga ahora. Lo que hizo es una pasada. La ley debe cumplirse; si son sólo 30 ó 20 años", explica a DEIA.
En su opinión, que Mikel Herman se haya retractado de su declaración inicial y ahora niegue ser el asesino de Aintzane entra dentro de la "lógica", ya que "será cuestión del abogado, para intentar salir de ésta".
En la zona donde residía Aintzane, en el apartado barrio de Goierri, las opiniones no cambian excesivamente a pesar de la cercanía a la familia. Un antiguo residente en Getxo, ahora vecino de Barrika, asegura que "la gente no se entera demasiado de las cosas, y el asesinato fue hace ya bastante tiempo". "Es que aquí se convive muy poco, lo típico, el hola y adiós, nada más". Especialmente en las zonas de urbanizaciones recientes y chalés, indica otra vecina de Goierri, que conoce al padre de la joven asesinada "desde siempre".
Esta mujer explica que todavía se le da una "vuelta" el estómago cada vez que pasa por delante de la casa de la familia, y critica el sufrimiento "extra" que padece estos días la familia al recordar el hecho. "El juicio tiene que celebrarse, pero el revuelo informativo es excesivo. Ya ha pasado un tiempo e imagino cómo se sentirá la familia cuando vea las imágenes todo el día en la tele", concluye. |