bilbao. La delegación en Bizkaia del Colegio Oficial de Arquitectos Vasco-Navarro presentó el pasado lunes el libro Rafael Fontán, arquitecto, 1898-1925-1986. Del art déco a la modernidad de los cincuenta. Con este nuevo trabajo, Gorka Pérez de la Peña, autor, entre otros títulos, de La arquitectura modernista en Bizkaia: Ismael Gorostiza, Arquitectura religiosa contemporánea en Bizkaia, Bilbao: los Ensanches y Guía de arquitectura urbana de Bilbao, continúa su labor de investigación sobre la arquitectura contemporánea vasca y española.
La publicación, ampliamente ilustrada con fotografías tomadas por uno de los nietos de Rafael Fontán, el también arquitecto José Fontán, desvela la larga y prolífica trayectoria profesional de este arquitecto bilbaino, artífice de una obra extensa y versátil realizada principalmente en la capital vizcaina y el resto del territorio histórico, pero con presencia además en el resto de Euskadi y Cantabria, Asturias, Burgos, Soria, Salamanca y, de manera destacada, en Logroño.
espíritu renovador Graduado en 1925, Rafael Fontán participó del espíritu renovador que había alentado previamente a la generación del 17 -la responsable de la superación del eclecticismo decimonónico en la arquitectura vasca mediante la introducción del racionalismo-, avivándolo con una lectura más moderna y avanzada. Fontán, que había emprendido su andadura profesional con proyectos en clave regionalista y art déco, se adscribió al movimiento moderno ya desde el inicio de los años treinta y hasta finales de los cuarenta.
Por otro lado, en los primeros años de la posguerra la tendencia historicista imperante lo llevaría también a explorar el clasicismo y renovar el estilo neovasco de sus comienzos, como consecuencia de la difícil coyuntura de cerrazón y aislamiento impuesta por el régimen franquista, que impedía el contacto con las nuevas concepciones arquitectónicas que estaban tomando forma extramuros. Esta situación cambiaría con el aperturismo de los años cincuenta, gracias a lo cual, y al igual que ocurrió en el resto del panorama nacional, Fontán retomará el camino de reencuentro con la vanguardia internacional.
Al lado de obras ya reconocidas dentro de la historiografía vasca y española, como el ascensor de Begoña, el Edificio Central de Oficinas (Diputación y Arbieto) o el edificio de viviendas Venero/Guijarro (Alameda Urkijo y la calle Ercilla), Gorka Pérez de la Peña descubre una serie de edificios, inéditos hasta ahora. Es el caso de los edificios de viviendas Olmos (Plaza de La Casilla y la calle Autonomía) y Asua (Alameda Rekalde y Egaña). Estos inmuebles, con su disposición en esquina, son unas de las mejores muestras del talento de Rafael Fontán a la hora de resolver condicionantes de emplazamiento. |