bilbao. Acompañado de su bicicleta y de unas cuantas mudas limpias, Joseba Arza parte de Gatika a Moscú con ganas de vivir "el día a día" sin ataduras. Pese a no ser un ciclista depurado, este guipuzcoano afincado desde hace siete años en Bizkaia se ha armado de valor para recorrer el viejo continente sobre dos ruedas.
¿Cómo se le ocurre lo de dejar el trabajo y ponerse a pedalear durante cuatro meses?
En el trabajo estoy contento, pero hay meses que estoy muy metido en la tarea y me absorbe todo el día. Viajo bastante con mi empresa y tengo que decir muchas veces que no a cosas que me gustaría hacer. Aunque es una contradicción, porque me gusta mi trabajo.
¿Cuál es su objetivo?
Me gustaría vivir el día a día. Y por eso me he propuesto este reto. El objetivo del viaje es que yo pueda llevar las riendas de mi vida. A parte de que el deporte me encanta, ya que me aporta muchísimo.
Lo de vivir para trabajar parece que no compensa.
Ya, pero a veces nos pasa sin darnos cuenta. En varias fases de mi vida laboral, sin yo quererlo, sí que ha sido el trabajo mi prioridad. Vas renunciando a cosas y pierdes contacto con la gente.
¿Va a llevar teléfono móvil?
No y ya es una pequeña liberación. Aunque con un blog voy a ir haciendo un diario con mi viaje para que la gente pueda leerlo.
¿Por qué ha elegido Moscú?
Hubiera preferido Sudamérica, pero Europa me parece más segura. Pero si no llego a Moscú no pasa nada. El objetivo es estar cuatro meses andando en bicicleta. Si, por ejemplo, al llegar a Praga decido no andar más, también estaré contento.
Imagino que andará mucho en bicicleta.
El deporte me gusta mucho, pero el ciclismo nunca lo he practicado. Si voy corriendo no llegó hasta Moscú y pedalear era la mejor opción.
¿Cuántos kilómetros se va a meter al cuerpo cada jornada?
Haré unos setenta kilómetros diarios, aunque habrá jornadas que las dedicaré a hacer turismo. No todo va a ser pedalear.
¿De cuánto dinero dispone?
El presupuesto del viaje va a rondar sobre los 6.000 euros.
¿Qué tal lleva lo de arreglar un pinchazo? Será rápido.
La primera vez que arreglé un pinchazo me costó un poquito. Pero ya le he pillado el truquillo.
¿Tiene miedo a la soledad?
La soledad no me da miedo, aunque dicen que estos viajes son más duros psicológicamente que físicamente. Pero no creo que me va a suponer un problema. Lo que sí me asusta es que tenga algún problema de salud y en 120 días soy consciente que me puede pasar.
Tendrá que tener mucho cuidado con el tráfico.
Llevo mucha señalización para evitar accidentes. Hasta me he comprado un espejo retrovisor.
Y con los ladrones.
Me da miedo que me roben la bicicleta y tenga que venir con lo puesto. Me daría mucha rabia. Voy a tener que estar las 24 horas del día atento. Llevo candados, pero no sirven para nada.
¿Va a tomar el camino más corto?
No voy a ir en línea recta. Los primeros días paso por Gipuzkoa y aprovecho para estar con la familia y luego el recorrido es Bretaña, Normandía, Inglaterra, Bélgica, Holanda, Alemania, República Checa, Eslavonia, Polonia, Lituania, Letonia, Estonia y Rusia.
Es consciente de que muchas personas darían parte de sus sueldos por realizar el periplo que usted comienza hoy.
Es un lujo el poder estar cuatro meses de esta manera. He tenido suerte porque mi empresa me ha dejado cogerme una excelencia.
¿Le han vacilado en la empresa?
Mis compañeros de trabajo han hecho una porra con los kilómetros que voy a hacer. Y la verdad es que es más fácil que no llegue a Moscú. Pueden pasar mil cosas.
¿Qué va a ser lo más difícil del viaje?
Por lo que me he estado informando, la entrada y salida de Rusia va a ser problemática. La gente está muy crispada y no le gusta el turista occidental, pero la Policía es peor. Me han dicho que hay que pagarles como un peaje para que te dejen seguir.
¿Va a echar algo en falta?
Un buen plato de alubias. Aunque tengo ganas de probar la gastronomía de otros países.
¿Y el colchón de su casa?
Descansar es fundamental, pero duermo muy bien en terreno duro.
Si no llega a estar soltero y sin compromiso esta aventura hubiese sido una utopía.
Así las cosas son más fáciles.
Quizás conozca a alguien interesante por el camino.
Algunos creen que no voy a volver. Soy consciente de que todo puede pasar. |