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Espanyol 3 - Werder Bremen 0
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Valverde empieza a reescribir la historia
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EL espanyol se encuentra, 19 años después a un paso de disputar su segunda final continental.
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ANDRÉS MERELLO
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Barcelona. El Espanyol vapuleó al Werder Bremen (3-0) en un encuentro jugado a la perfección por la escuadra catalana, que sacó todas las vergüenzas a un conjunto alemán que nada pudo hacer para frenar el vendaval blanquiazul.
Salió algo agarrotado el Espanyol en los primeros minutos sin la alegría de anteriores encuentros europeos, mientras que el Werder Bremen impuso su poderío físico y calidad en el centro del campo impidiendo maniobrar a los futbolistas de talento blanquiazules.
Los catalanes despertaron de su letargo merced a un remate lejano de Iván de la Peña que acabó en córner. El saque de esquina lo acabó rematando al fondo de las mallas Jarque, aunque el gol acabó siendo anulado por fuera de juego.
Éste fue el primer aviso de la escuadra local, que en la siguiente acción consiguió adelantarse en el marcador. De la Peña vio sólo a Rufete en la frontal del área, y el centrocampista le puso un balón de lujo a Moisés Hurtado para que batiera a Wiese de cabeza.
No se conformó tampoco el Espanyol, que siguió creando problemas a los alemanes en la estrategia y a la contra. Lacruz agarró un remate desde la frontal que Wiese paró con muchos problemas y antes del descanso, Naldo despejó a córner un buen remate de Riera.
Si el arranque local en la primera mitad fue tímido, en el segundo acto salió envalentonado. Tamudo dio un par de sustos, pero el golpe definitivo lo dio el uruguayo Pandiani al marcar su undécimo tanto en la UEFA, después de un saque de esquina botado por De la Peña.
Inoperante el Werder Bremen, el partido se puso aún más favorable cuando Raúl Tamudo provocó la expulsión del portero Wiese, quien se vio obligado a cortar un contragolpe que tenía pinta de gol.
La locura llegó a falta de tres minutos, con el tercer gol. Ito robó una pelota en su área, Jonatas condujo la contra con velocidad y Riera, después de combinar con Tamudo, sirvió a Coro para que rematara a placer. Aún tuvo tiempo de hacer otra parada magistral Iraizoz, salvando el tanto visitante. |
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