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Los reunidos en la Casa de Juntas asistieron a la proyección de un vídeo con imágenes de diversos bombardeos. Foto: zigor alkorta |
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Gernika revive su dolor clamando contra las guerras y por los derechos humanos
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el lehendakari leyó la 'declaración de Gernika' en un acto en la casa de juntas .
Convertir la memoria trágica en compromiso por la paz fue el objetivo que presidió el aniversario del bombardeo.
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JOSEBA ARRUTI
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gernika-lumo. "Las mujeres que alzan sus brazos al cielo son nuestras madres, los niños están enterrados en Gernika y las llamas son las que quemaron estas casas". De esta forma tan gráfica, Luis Iriondo, superviviente del bombardeo, dio ayer vida y sentido al Guernica de Pablo Picasso, símbolo que refleja el sufrimiento de quienes fueron masacrados en la villa foral el 26 de abril de 1937. Con sus palabras, que anudaron la garganta de todos los presentes en el acto institucional de la Casa de Juntas, logró que "una pieza de museo" sea, de nuevo, testimonio fidedigno del padecimiento de los guerniqueses. Y, por eso, porque esa obra cobraría su auténtica dimensión universal fusionándose con Gernika, volvió a reclamar que, algún día, -"aunque yo no lo veré", dijo emocionado-, el Guernica pueda recalar en el lugar que lo inspiró. La hermosa pieza fúnebre que Pablo Sorozabal compuso re-cordando la tragedia, interpretada por un cuarteto de cuerda, puso el colofón a sus palabras.
Así finalizaba un acto solemne que había comenzado hora y media antes, justo a mediodía, en el histórico recinto, con la llegada del le-hendakari, Juan José Ibarretxe, la presidenta de las Juntas Generales de Bizkaia, Ana Madariaga, el alcalde de Gernika-Lumo, Miguel Ángel Aranaz, y el propio Iriondo. Tras las palabras de bienvenida pronunciadas por Madariaga, se guardó un minuto de silencio por las víctimas de todos los bombardeos, de todas las guerras, y Aranaz recordó que hace 70 años Gernika "quedó destrozada y murieron muchos niños, mujeres y ancianos". "Es un día de homenaje", continuó, "en el que queremos lanzar un gran grito por la paz desde Gernika al mundo". En su opinión, la conmemoración del bombardeo cobra sentido "diciendo no a las guerras y a las violaciones de los derechos humanos" que se siguen produciendo a lo largo y ancho del planeta. El regidor jeltzale de la villa foral no quiso finalizar su intervención sin mencionar el reciente asesinato del alcalde de Nagasaki, Itcho Ito, a manos de un componente de la mafia nipona. Ito se había adherido al manifiesto Gernika por la Paz el día anterior a ser asesinado y tenía apalabrada su asistencia al acto.
manifiesto Precisamente, la declaración que a partir de ayer lleva el nombre de Gernika, y que ha sido suscrita por numerosos alcaldes de ciudades mártires así como por los Premios Nobel Adolfo Pérez Esquivel y Mario Molina, fue leído por el lehendakari Ibarretxe. Partiendo de que "la mirada del mundo actual es cada vez más severa con la guerra", en el documento se reconoce, sin embargo, que "la guerra se ha amparado en una sublimación ética de sí misma". Por eso, reclama que se cambie el "viejo adagio" de Si quieres la paz, prepara la guerra, por otro nuevo: Si quieres la paz, prepara la paz.
Según dijo Ibarretxe, "nos interesa la paz, deseamos la paz, pero, además, nuestra adhesión a la paz necesita un fundamento sólido asentado en el fondo de nuestra conciencia". "El cumplimiento de nuestra condición de seres humanos requiere hacer de la paz nuestro valor su-premo, la primera prioridad de la persona", agregó. No obstante, en la declaración se asume que "somos limitados, que no somos capaces de una paz completa, porque ésta está hecha de fragmentos de paz y de fragmentos de justicia que se agrupan imperfectamente".
La declaración llama al diálogo, al respeto a la dignidad de la persona y a los derechos humanos y al pluralismo. Es el camino para ir uniendo los fragmentos que hacen tan imperfecta la naturaleza humana.
"Un acto de terrorismo"
Las palabras de Luis Iriondo, testigo del bombardeo, fueron, sin duda, las más emocionantes del acto en la Casa de Juntas. Tras prender la "llama de la paz" frente al roble sagrado, este vecino de Gernika protagonizó una sentida intervención, calificando de "acto de terrorismo" lo sucedido el 26 de abril de 1937 en la villa foral. "Gernika sufrió una primera infamia cuando, siendo una ciudad indefensa, fue bombardeada y reducida a cenizas", señaló. "No fue un hecho de guerra más. Había objetivos militares, estaba el puente de Errenteria, había fábricas de armas, incluso una de maquinaria que fabricaba bombas. Pero todo quedó intacto. Fue un acto de terrorismo para que el pueblo vasco se rindiera", agregó. En su opinión, una vez destruida Gernika llegó la "segunda infamia", cuando "durante casi cuarenta años se dijo que fueron los rojos separatistas" quienes le prendieron fuego y la destruyeron. |
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