bilbao. El miedo no ha abandonado todavía el parqué y ayer, de nuevo, el sector del ladrillo actuó como lastre de la Bolsa al concentrarse en estas compañías todas las prevenciones de los inversores. La cotización de inmobiliarias, constructoras y bancos medianos tiró hacia abajo del Ibex-35, que cerró con un descenso del 0,15% y perdió el nivel de 14.400 puntos, aunque durante la jornada el descalabro de la Bolsa fue mayor y hubo momentos en que llegó a perder un 2% y a situarse por debajo de los 14.200 puntos.
A la psicosis instalada en el mercado pese a las voces que llaman a la calma y a las que auguran ajustes suaves del sector inmobiliario español, se suman ahora algunos análisis que empiezan a publicarse fuera de nuestras fronteras. Así The Economist asegura que la burbuja inmobiliaria ha tocado techo en España y las compañías relacionadas con el sector del ladrillo están claramente sobre valoradas. En su último número dedica un artículo al pánico bursátil vivido la pasada semana tras el hundimiento de Astroc y destaca la inquietud existente en el mercado por el desarrollo reglamentario de la nueva Ley del Suelo. Pase lo que pase con el mercado de la vivienda en España, apunta The Economist, el efecto en las grandes constructoras "será limitado", gracias a las estrategias que han desarrollado en los últimos años para diversificar riesgos y tomar posiciones en mercados extranjeros. El año pasado el negocio de la construcción en el extranjero proporcionó a las compañías españolas unos ingresos de 5.000 millones de euros y cinco constructoras -Ferrovial, Sacyr Vallehermoso, OHL, ACS y Acciona- concentraron el 88,3% del total.
En este sentido, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, consideró ayer que el sector de la vivienda se está ajustando tanto en España como en otros países de la zona euro "de forma gradual", que es, en su opinión, "el mejor escenario posible".
A pesar de estas opiniones tranquilizadoras, el sector del ladrillo vivió ayer otra jornada negra en la Bolsa. Las empresas inmobiliarias y constructoras cotizaron con pérdidas y arrastraron al mercado a los números rojos. La compañía más perjudicada volvió a ser la valenciana Astroc Mediterráneo, que desde enero pierde un 64,04%. Le sigue Urbas que acumula una caída del 31,72% o Fadesa que se desploma un 23,07%. Otras compañías como Inmocaral, Parquesol o Colonial ceden en torno al 18% y Sacyr Vallehermoso pierde un 13,17%. Montebalito o Inbesós ha conseguido eludir el desplome. |