madrid. Ha habido deslizamientos pero no son arriesgados. Es la postura que mantiene el Ministerio de Medio Ambiente sobre los movimientos de tierra ocurridos en el embalse de Yesa, en Nafarroa. Tal y como reconoció ayer la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, efectivamente, ha habido movimientos importantes deslizamientos de tierra tras los trabajos de decrecimiento de la presa, pero enmarcó estos problemas en la normalidad.
"No son algo excepcional ya que se producen en todas las obras de España dependiendo de la calidad de los terrenos y de otros factores", respondió a los periodistas.
Concretamente, tras conocer los movimientos de tierra, el Ministerio encargó diversos informes, entre ellos uno al Colegio de Geólogos. Pues bien, todos ellos coinciden en destacar que "no hay ningún riesgo", según recalcó ayer la titular de Medio Ambiente.
No obstante, a renglón seguido, anunció que se tomarían "todas las medidas recomendadas por los expertos para evitar que los deslizamientos tengan consecuencias en la seguridad de las personas". Lo hizo, eso sí, sin concretar las acciones a emprender.
Llegan estas explicaciones después de que un colectivo formado por vecinos de la zona alertara de la gravedad del deslizamiento de 3,5 millones de metros cúbicos de la ladera este del embalse de Yesa.
cientos de metros La Asociación Río Aragón dio la voz de alarma al comprobar que "las grietas y los desplomes del terreno tenían cientos de metros de longitud y hasta cinco metros de anchura y profundidad".
El deslizamiento tuvo lugar hace casi un año y fue detectado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), aunque este entidad -dependiente del Ministerio de Medio Ambiente- no quiso dar a conocer el informe.
En el estudio, que salió a la luz a través de informaciones periodísticas, la CHE reconocía incluso que la ladera izquierda del pantano presentaba síntomas de movimiento incluso antes de que comenzaran las obras de decrecimiento, en 1999. |