BILBAO. La consejera de Transportes, Nuria López de Guereñu admitió ayer públicamente que la Y, la nueva red ferroviaria vasca que representa la mayor obra de los próximos años en Euskadi, no entrará en marcha, por lo menos, hasta el año 2013. Esta nueva fecha supone un retraso de tres años sobre el plazo inicialmente fijado establecido en el 2010. "Es un hecho que la construcción se ha venido retrasando y que no se han podido empezar las obras hasta el año pasado", reconoció. "Por lo tanto con las obras ya en marcha podríamos estar hablando de 2013 pero se trata de un proyecto muy complicado desde el punto de vista técnico", subrayó.
Aunque el coordinador del eje ferroviario transeuropeo de alta velocidad, Etienne Davignon, ya avanzó en marzo en Bruselas el 2013 como objetivo para la conclusión de la Y, es la primera vez que se admite tan abiertamente que la fecha prevista se ha caído del calendario y que la obra lleva un retraso tan importante. Esta demora conlleva además importantes repercusiones ya que hasta que esta infraestructura no esté finalizada no se podrá efectuar una conexión ferroviaria óptima con la Meseta ni se podrá enlazar con la línea de alta velocidad francesa.
Durante su intervención en el Fórum Europa, López de Guereñu descartó, sin embargo, que las presiones y las críticas que sufre el proyecto por parte de amplios colectivos como EB, Batasuna o ELA vaya a incidir en el retraso de su puesta en marcha. En este sentido, también negó que la hipotética llegada de la izquierda abertzale a algunos ayuntamientos vascos pudiera afectar a las obras. "Los trámites administrativos de expropiaciones de terrenos corresponden al Ministerio de Fomento por lo cual una hipotética oposición municipal no podría en riesgo la evolución del proyecto", señaló.
un alto coste Reivindicando la necesidad de esta infraestructura y la urgencia en su ejecución para sustituir a una red construida hace cien años, López de Guereñu resaltó el alto precio que los vascos tenemos que pagar por los efectos nocivos que causa el transporte terrestre en el País Vasco. Así, los costes externos del transporte, es decir aquellos que generan factores como los accidentes, el ruido, la contaminación, los daños al paisaje, la congestión etc... conllevan un gasto de 930 euros anuales a cada habitante vasco y una media de 2.600 euros por familia.
En total, los costes atribuibles al transporte por carretera son de 1905 millones de euros, el 97,62% del total, mientras que los del ferrocarril apenas suponen el 2,38%. De hecho, el coste total por persona es muy elevado si se utiliza el turismo privado (en concreto 10,52 céntimos por kilómetro recorrido) y con el ferrocarril baja a 3,40 céntimos.
En opinión de la consejera, "estos costes se pueden reducir si traspasamos una parte importante de viajeros y mercancías de las carreteras a otros medios de transporte". |