bilbao. No por nada está considerado la quintaesencia del toreo con la izquierda. Manuel Jesús, El Cid, un diestro que ocupa un lugar de privilegio en el escalafón taurino es un hombre con estrella: el primer vitorino que mató en su vida, en Baiona, hace ya un lustro, en 2002, fue un toro legendario. El diestro gaditano cuajó con él una faena memorable, recompensada con dos orejas y rabo. Desde entonces vive una relación "entre el amor y el odio" con los toros del hierro de Galapagar, afamados tipos duros sobre el ruedo.
La poderosa mano zurda de El Cid le abre ahora las puertas de la historia del toreo en Bilbao. El anuncio, realizado ayer en los preámbulos del tradicional Festival del Club Taurino, de que se encerrará el sábado, 25 de agosto de 2007, con seis toros de Victorino Martín en Vista Alegre le convierte en el tercer diestro de la historia que asume semejante reto. "Confío en que después de esta aventura siga enamorado de este hierro", comentaba ayer el diestro, consciente del paso dado, firmado antes de su reciente salida por la Puerta del Príncipe en Sevilla. "Ahora tengo el anhelo de abrir la puerta grande en Bilbao, un reto mayúsculo para cualquier torero que se precie. Pero que conste que había firmado este compromiso antes de los éxitos recientes. En el mundo del toreo, como en tantos otros, hay que arriesgar al máximo si se quiere llegar arriba".
Los libros de historia taurina recogen que sólo Joselito, El Gallo, con toros de Vicente Martínez y, en fechas más recientes, Juan José Padilla con seis miuras habían afrontado la maratoniana misión. "El esfuerzo es titánico", aseguraba ayer el diestro, "pero creo que ha llegado la hora de afrontar algo así. Para un torero Vista Alegre es una oportunidad de oro y creo que cuento con la suficiente madurez como para salir airoso de este encierro".
El torero andaluz dejó ayer sobre el albero de Vista Alegre un primer aviso de lo que puede ocurrir en agosto al lidiar con templanza un novillo de José Luis Marca al que cortó una oreja. |