gasteiz. Desde Carmelo Bernaola a Bingen Mendizabal pasando por Alberto Iglesias, Fernando Remacha, Jesús García Leoz o Txomin Artola es muy la larga la lista de músicos e intérpretes vascos y navarros que desde el nacimiento del cine han jugado, aunque sea de forma esporádica, con la magia de la gran pantalla. Muchos de estos nombres, incluso los más actuales, pasan en la mayor parte de las ocasiones desapercibidos para el gran público a no ser que ganen algún premio importante. Sin embargo, y a iniciativa del Festival de Nuevo Cine Europeo de Vitoria (NEFF), casi todos se han encontrado en un libro que ahora ve la luz después de un largo año de trabajo.
La intención del certamen gasteiztarra pasa por desarrollar dos líneas editoriales básicas. La primera, encaminada a estudiar las filmografías de los distintos países del Viejo Continente, como ya se ha hecho con Alemania y en breve pasará con Bélgica. La segunda, ir recopilando en una serie de manuales la labor de los profesionales vascos, ya sean músicos, cámaras o maquilladores, con la intención no sólo de reconocer su labor en la sombra sino también de ofrecer a todos aquellos interesados en estos temas un material de referencia indispensable.
Con ese doble objetivo se presentó ayer Compositores vascos de cine, texto editado por el realizador Kepa Sojo con aportaciones de Josep Lluis i Flacó, Conrado Xalabarder, José Ramón Gómez López de Abetxuko y Fernando Velázquez.
"Además de tener en común la procedencia geográfica, en la mayor parte de los autores que se recogen aquí podemos rastrear también una forma bastante parecida de hacer las cosas. No es que exista un ideario o una ideología compartida, pero sí una manera de trabajo", explicó López de Abetxuko, responsable en este libro de un apartado específico sobre los intérpretes alaveses.
Cabe recordar que la primera máquina de cine llegada al Estado recaló en Gasteiz y que debido a la cercanía con Francia "toda nuestra zona geográfica ha vivido el séptimo arte desde sus inicios, lo que unido al hecho de que nuestra tierra ha dado grandes y muchos músicos hace que poseamos una trayectoria de bandas sonoras envidiable", comentó.
De hecho, el manual arranca con los años del cine mudo, cuando las películas, como bien recordaron los autores, "se veían sin palabras pero no sin música". Desde ahí arranca un repaso que llega hasta la actualidad, momento "en el que estamos viviendo una situación magnífica en cuanto a la creación de bandas sonoras se refiere", destacó López de Abetxuko. |