lAS paredes de la Galería Aritza de Bilbao están vacías, sin color, sin obras de arte que contemplar, que exhibir... Y es que ayer por la tarde estaba prevista la inauguración de la muestra de pintura del artista cubano, Vicente Rodríguez Bonatxea. Una exposición que se preveía esté en Bilbao hasta 6 de junio pero que, a día de hoy, no tiene obras. El despiste de algún operario ha obligado a aplazar la muestra.
Las quince pinturas realizadas en acrílico sobre lienzo nunca llegaron a su destino. La mala suerte y, sobretodo el despiste, no se sabe de quién, han impedido que los quince cuadros no viajasen el lunes en el mismo avión que su dueño. Vicente Rodríguez Bonatxea salió el 30 de mayo de la Habana, muy ilusionado porque "iba a exponer por primera vez en Euskadi", dijo el artista. Una maleta y sus quince obras, seis de ellas en una caja y el resto guardadas en un tubo, era el equipaje que Vicente facturó en el aeropuerto cubano el 30 de abril. "Hice escala en Madrid. Dicen que mis cuadros han salido de La Habana, pero no me lo confirman", contaba el pintor a DEIA.
Desde entonces, en busca de alguna explicación que aclare la pérdida de sus pertenencias, tanto Vicente como Sol, la responsable de la galería bilbaina, llevan dos días haciendo mil llamadas y realizando infinidad de gestiones para localizar las obras. "Estamos moviendo Roma con Santiago. Me he puesto en contacto con personas de la aduana, con gente del aeropuerto, con las compañías con las que ha viajado. Así llevamos dos días. A ver si tenemos suerte y llegan cuanto antes", explicó la responsable de Aritza.
"sin alma!" Un artista sin su obra es como un jardín sin flores; como un poeta sin sus dulces y delicados versos. Se siente triste, desanimado, sin humor, porque su esencia, "el alma" del creador también se pierden junto a sus obras. Vicente Rodríguez Bonatxea, reconocía sentirse así. Sin alma. "Estoy preocupado, mal. Miro a las paredes de la galería y no veo mis cuadros", repetía el artista.
"¿Cómo se puede perder una caja y un tubo grande? Me han confirmado que mis obras salieron de La Habana. Deben de estar en Madrid o, vete a saber por dónde andan perdidas. Nunca me había pasado nada parecido. Llevo muchos años viajando con obras de arte y es la primera vez que me ha ocurrido algo parecido", proseguía Rodríguez decaído.
Por la mañana hizo un descanso en su empeño de localizar sus obras perdidas y aprovechó un momento para acercarse hasta unos grandes almacenes y comprar unos zapatos. "Vine de Cuba en sandalias y he tenido que comprar unos zapatos. Me han perdido los cuadros y también la maleta con toda la ropa. Eso no me importa. La ropa no tiene valor, pero, ¿qué hago si no aparecen mis cuadros? Eso no se puede comprar ni con todo el dinero del mundo", explicaba ayer el artista. "En toda la tarde no me voy a mover de aquí. Creen haber localizado la caja, pero no saben nada del tubo con los nueve cuadros. ¿Llegarán?", se preguntaba Vicente.
El artista cubano lleva desde el año 76 dedicándose a la pintura. Aunque es la primera vez que expone en Euskadi, Rodríguez ya conocía la tierra vasca. "Llevo muchos años dedicándome a la pintura. Tengo cincuenta años, pero aparento treinta", decía con un toque de humor el artista cubano.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Aferrándose a ella, Vicente permaneció toda la tarde en la galería bilbaina a la espera de una buena noticia. Rodeado de paredes blancas, vacías... "Tengo la esperanza que alguien las encuentre. No han podido desaparecer. Han de estar en algún sitio. Tarde o temprano aparecerán. Eso espero". |