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Son los ojos de los ciegos y van a cuatro patas. Son su apoyo vital. Foto: sampedro |
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Treinta ciegos se ayudan de perros guía sin pagar un solo euro por su adquisición
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Cada uno de estos animales puede costar 18.000 euros, lo que supone un freno para cubrir la demanda existente.
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UNAI MUÑOZ
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bilbao. Son los ojos de los ciegos y van a cuatro patas. Los perros guía se convierten tras un exhaustivo adiestramiento en un apoyo vital para los invidentes, aunque su alto coste -están valorados en más de 18.000 euros- dificulta su adquisición a muchos discapacitados visuales que demandan sus servicios.
Para facilitar el acceso a los lazarillos, la ONCE, principalmente, y la asociación internacional de Clubes de Leones subvencionan íntegramente la compra de estos animales desde hace años. En Bizkaia, un total de treinta invidentes cuentan en la actualidad con perros guía gracias a la ayuda de estas dos instituciones.
Según indica Claudio Congosto, jefe del departamento de Servicios Sociales de la ONCE en Euskadi, los ciegos que entran en la lista de espera para optar a un perro deben pasar un reconocimiento médico que certifique su ceguera y otro psicológico para demostrar sus aptitudes.
"La libertad que te da un perro guía no te la da el bastón. Vas más relajado, ya que el animal te aleja de los obstáculos", señala Congosto, tras subrayar que "no todos los ciego valen para tener un lazarillo. Una vez que el invidente pasa todas las pruebas necesarias entra en una lista de espera, en la que puede llegar a estar, según asegura el responsable de la ONCE, hasta dos años.
En el caso de la Organización Nacional de Ciegos Españoles, los perros son educados durante meses en una escuela de Madrid, lugar al que tendrán que acudir los invidentes para recibir un cursillo antes de llevarse el can a casa. "Los adiestradores buscan un animal que se amolde a las condiciones físicas y psicológicas del demandante. No le puedes dar un perro de 40 kilos a una persona que no pase del metro y medio de altura", subraya Congosto, que durante más de una década contó con la ayuda de un lazarillo.
Ganarse la confianza"Los primeros días con el perro son los más importantes. Tienes que ganarte su confianza y él la tuya. El animal te toma el pelo y si no te haces con las riendas... No deja de ser un ser vivo", afirma el responsable de la ONCE, institución que en la actualidad cuenta con veinte lazarillos diseminados por el territorio histórico de Bizkaia. Tras el cursillo en la escuela, invidente y perro guía pasan a hacer una vida normal.
Otra organización que abona el alto coste de estos animales es la asociación internacional de Clubes de Leones, que ya ha repartido diez entre los invidentes vizcainos. El can se convierte en un compañero fiel, que facilita el quehacer diario de su dueño, aunque este tendrá que ocuparse de su cuidado y de satisfacer todas sus necesidades.
Con el objetivo de que no se produzcan accidentes, el arnés sólo debe ser manipulado por el invidente y no se puede tocar o distraer al lazarillo cuando esté desempeñando su labor. Si el periodo de acoplamiento no alcanza las expectativas esperadas, el perro vuelve a la familia que lo adoptó antes de entrar en la escuela de adiestramiento. |
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