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Dimitris Diamantidis. Foto: afp |
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Diamantidis celebra su cumpleaños más feliz con el título y el MVP de la final
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El base del equipo heleno, incluido en el quinteto ideal del torneo, repitió como mejor defensor.
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M. GONZÁLEZ
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gasteiz. Su nombre aparecía en todas las listas de peligros a evitar antes de que arrancara la Final Four, y Dimitris Diamantidis justificó con creces el respeto de todos sus rivales. El base del Panathinaikos volvió a ejercer ayer de jugador total y celebró su cumpleaños más feliz. Además del título europeo, el internacional griego fue designado como mejor jugador de la final en un fin de fiesta perfecto para él.
Ese galardón individual, en el que releva a su compatriota Theodoros Papaloukas, se une a los otros dos reconocimientos a un jugador en plena madurez que ayer tocó el cielo con las manos. Diamantidis fue elegido, por tercera año consecutivo, mejor defensor de la competición. Su juego, que le hace ser capaz de defender al base rival, de rebotear, de anotar y de poner en aprietos incluso a los jugadores más alto del adversario de turno, le volvió a hacer merecedor de ese galardón. Un premio importante en un juego que cada vez concede más importancia al trabajo atrás.
Pero es que, además, Diamantidis fue incluido entre los cinco mejores jugadores de la Euroliga que terminó ayer. Junto a Juan Carlos Navarro, Trajan Langdon, Luis Scola y Nikola Vujcic fue incluido en el mejor quinteto de la competición, superando a Pablo Prigioni, que fue nombrado base del segundo quinteto ideal de la Euroliga.
Diamantidis, subcampeón del mundo con la selección helena en el pasado Mundial de Japón, jugó 29 minutos en el partido de ayer, en el que anotó quince puntos con una serie de 2/2 en tiros de dos, 2/2 en triples y 5/6 en tiro libres.
Además, el base capturó tres rebotes defensivos, forzó seis personales, recuperó un par de balones, perdió otros dos, repartió tres asistencias y consiguió una valoración de veintidós puntos.
Gran duelo El director de juego del conjunto heleno superó a Theodoros Papaloukas en uno de los duelos más esperados de la final de ayer en el OAKA ateniense. Pese a que el director de juego del CSKA rindió también a buen nivel, finalmente fue Diamantidis el que se llevó el gato al agua.
Y eso, pese a su problema con las faltas personales. Diamantidis cometió la cuarta en el tercer cuarto y su entrenador optó por sentarle en el banquillo. En el último periodo, con 83-78 en el marcador, regresó para quedarse y guiar a los suyos hacia el título. |
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