bilbao. El metro, el autobús, el tren, el tranvía y los coches particulares tenían ayer por la mañana una parada obligatoria: San Mamés. Allí las chicas del Athletic se jugaban la Liga y necesitaban el apoyo de Bizkaia. La afición, consciente de su papel en una partido tan importante, y en un escenario tan emblemático como La Catedral, no falló y acudió en masa a la cita. Más de 22.000 personas iluminaron las gradas del estadio. Los aplaudidores, las banderas rojiblancas, las camisetas del Athletic, los gritos de apoyo y, por supuesto, los nervios hicieron ayer presencia en su máxima expresión.
Sin embargo, las verdaderas protagonistas estaban sobre el césped de San Mamés. Un montón de globos recibían a las jugadoras antes de que comenzase el partido. Algo que muchos aficionados no pudieron ver porque llegaron tarde. Y es que el árbitro marcó el inicio del choque alrededor de las 12.00 horas y minutos más tarde la gente continuaba entrando en San Mamés.
Fue la primera vez en toda la temporada que las bilbainas no marcaron gol en un partido. La ansiedad hizo mella en ellas a lo largo de los 95 minutos que duró el encuentro, pero con el pitido final esa molesta compañera desapareció y llegó la apoteosis. Eso sí, después de saber que el Espanyol había perdido, porque según las propias jugadoras del Athletic, ellas no conocían cómo se iba desarrollando el choque de sus rivales ante el Rayo Vallecano.
El público, fruto del boca a boca, sí era conocedor de lo que ocurría en Barcelona, y en el tiempo de descuento, cuando el duelo del conjunto catalán ya había llegado a su fin, empezó a saborear el campeonato. Y es que hasta entonces, los nervios habían estado más a flor de piel de lo que en un principio se esperaba.
El himno del Athletic pareció sonar como nunca para coronar a las campeonas. Antes de celebrar el título de Liga como la ocasión lo merecía, las chicas de Juaristi quisieron agradecer el apoyo de la afición. El equipo se dirigió al círculo central del campo y allí mostró una pancarta que decía "Eskerrik asko". Desde megafonía se coreaba el nombre de las jugadoras y la hinchada confirmó su fidelidad con una gran ovación.
Después comenzó la verdadera fiesta, con champán incluido. Las chicas dieron varias vueltas de honor entres aplausos y gritos de "Athletic, athletic". Las traineras tampoco faltaron. Y después, la fiesta continuó en los vestuarios. El agua caló a las jugadoras, pero faltaba una figura especial, que se había librado de pasar por debajo de la ducha. Las rojiblancas se encargaron de ir a la sala de prensa a por Iñigo Juaristi: "A por Iñi", "Ese calvo". Y el calvo no se libró de pasar por el agua. |