ATHLETIC: Ainhoa, Vanessa, Marta, Itziar, Guru (Min. 66, Murua), Tzibi (Min. 87, Zabala), Orueta (Min. 24, Lorena), Olabarrieta, Ibarra, Erika y Eba.
TORREJÓN: Noe, Laura, Marga, Amaya (Min. 89, Luki), Marta, Marti, Esther, Saray (Min. 93, Raquel), Rubio, Sanz (Min. 54, Lucia) y Esther Cuesta (Min. 83, Jade).
Árbitro: Piñeiro Muñoz, vasco. Muy protestado. No se dejó influir por la presión del público. Mostró tarjeta amarilla a la visitante Amaya.
Incidencias: San Mamés registró una buena entrada en el último partido de la temporada para las rojiblancas. Unas 22.000 personas se dieron cita en La Catedral para celebrar el cuarto título de las de Juaristi en cinco temporadas.
BILBAO. Con el un nuevo título del Athletic femenino, el partido ante el Torrejón quedó en el olvido. Mejor, porque fue de infarto, no apto para cardiacos. Todos los tópicos son pocos. El equipo rojiblanco necesitaba un gol y no llegó. Demasiada presión y ya se sabe que la presión no es buena consejera. Los nervios y la impaciencia de un San Mamés que no paró de apoyar pudo con la serenidad de las rojiblancas y no pudo ser. Menos mal que el Espanyol falló ante el Rayo Vallecano. El conjunto madrileño se convirtió en el juez de esta Liga privando al Athletic del alirón la jornada pasada y al Espanyol en la definitiva. Es de justicia. Las de Ibaigane son las mejores y las más regulares, aunque ayer no encontraran la vía del gol.
Los nervios y la responsabilidad de proclamarse campeón acuciaron a las chicas de Juaristi y la fluidez de ideas no fue la de otras ocasiones en las vizcaínas. Les pudo la presión ante el único equipo que había ganado a las leonas en San Mamés, hace ya tres años, circunstancia presente en las mentes de las jugadoras a las que la historia pesaba negativamente.
El Torrejón se refugió en una imagen de equipo serio y ordenado, poco más. La movilidad de Erika, incansable todo el choque, inquietó a las madrileñas, sobre todo en la primera mitad, y Orueta remató de cabeza con peligro en lo que pudo ser el primer gol de las bilbainas. Las bandas locales funcionaban a la perfección y las visitantes sacaron dos balones de la raya de gol en la misma jugada. Parecía cuestión de tiempo que llegara el gol.
GOL anulado Erika seguía haciendo de las suyas y la retaguardia azulona se mantenía firme. El equipo madrileño se estiró e hizo que la guardameta Ainhoa tuviera que emplearse a fondo, saliendo fuera de su área en una llegada de Esther Cuesta. Las caídas continuas de Erika exasperaban al público rojiblanco ante la pasividad arbitral y el gol seguía sin aparecer. Una vez más Erika llevó a la red el balón, pero el colegiado vasco advirtió que la delantera remató con la mano y anuló el tanto. La grada seguía enojada. Las ansias vizcaínas fueron disminuyendo y el choque se enfrió.
Antes de la reanudación llegó el primer disparo al larguero de las rojiblancas en un impresionante cabezazo de Eba que llevó el delirio y el ánimo a la grada, tras presenciar la mejor ocasión de las suyas.
La segunda mitad tuvo las mismas características aunque con menor intensidad. Poco fútbol, jugadas aisladas y balones aéreos que desanimaban al público. La falta de tensión pudo traer problemas para lograr el título. Las de Juaristi seguían marcando el ritmo, pero fallaban en los últimos metros.
La última media hora estuvo presidida por un manojo de nervios. La impaciencia se palpaba en el aire. Erika, tras un recorte, puso a prueba a la cancerbera visitante Noe, que respondió con seguridad y más tarde con los puños hizo lo propio a una lejana falta de Vanessa.
A ocho minutos del final, llegó el segundo lanzamiento rojiblanco al travesaño en una chilena bombeada de Lorena que ahogó las esperanzas de un conjunto al que parecía haberle podido la presión. En la recta final, incluso la recién incorporada Luki asustó con un remate que se fue alto.
Al final, fiesta por todo lo alto. La victoria del Rayo en Barcelona fue recibida con júbilo por un público de San Mamés que no parecía creérselo pero que lo celebró por todo lo alto. Con vuelta de honor y todo, como los grandes. Lo que son. |