parís. El conservador Nicolas Sarkozy prometió ayer ser "el presidente de todos los franceses" tras su clara victoria sobre la socialista Ségolène Royal en la segunda y última ronda de las elecciones, marcadas por una masiva participación y la llegada a al Elíseo de una nueva generación.
"No es la victoria de una Francia contra otra, sino de la democracia", aseguró el presidente electo, de 52 años, al llamar a todos sus compatriotas a unirse a él para volver a poner a Francia "en movimiento" y hacer realidad el "cambio" que el candidato de la "ruptura" les prometió en la larga y dura campaña electoral.
El candidato de la derecha reafirmó su voluntad de restablecer los valores de "trabajo, respeto y mérito", así como la "identidad nacional", en su discurso ante sus entusiastas seguidores cerca de la sede parisina de su partido, la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), previo a una cena y una fiesta popular para festejar su triunfo en la emblemática Plaza de la Concordia.
Con más del 75 por ciento de los votos escrutados, Sarkozy había obtenido más del 53 por ciento, mientras que la participación superaba el 85 por ciento, una de las más altas de la V República, de la que él será el sexto presidente.
Royal, de 53 años, quien perdió su apuesta de ser la primera presidenta de Francia, deseó a su ya ex rival que "cumpla su misión al servicio de todos los franceses".
cercana revancha Con la victoria de Sarkozy, la izquierda encaja su tercera derrota consecutiva en las elecciones por la Presidencia pero mira ya a las Legislativas del próximo 10 y 17 de junio.
El líder del Partido Socialista (PS) y compañero de Royal y padre de sus cuatro hijos, François Hollande, dijo que "la izquierda y los socialistas deben unirse" para "convencer a nuestros compatriotas" para las Legislativas y "refundar la izquierda, ampliarla, abrirla".
La victoria de Sarkozy consagra la preeminencia de la derecha en la vida política estatal en Francia desde el fin de la era del socialista François Mitterrand (1981-95).
El ganador recibió la felicitación telefónica del presidente saliente, Jacques Chirac, quien le entregará el Elíseo el próximo día 16, según indicó el consejero político y uno de los nombres que se barajan como primer ministro, François Fillon.
El titular de la Casa Blanca, George W. Bush, Tony Blair, Angela Merkel o Mariano Rajoy también llamaron a Sarkozy para felicitarle.
Con un tono grave y presidencial en su discurso de victoria, Sarkozy no sólo tendió la mano a sus compatriotas sino que lanzó mensajes a los principales aliados de Francia, después de que la política exterior, dominio reservado del jefe de Estado en Francia, hubiera estado casi ausente de la campaña electoral.
Francia "está de vuelta en Europa", afirmó el presidente electo, quien ha dicho que sus primeros viajes serán a Bruselas y Alemania, país que ostenta este semestre la presidencia de la Unión Europea, para tratar de relanzar la construcción europea paralizada desde el doble "no" francés y holandés a la Constitución en 2005.
Criticado por su atlantismo, Sarkozy dijo a "nuestros amigos estadounidenses" que "estaremos a su lado cuando lo necesiten, aunque la amistad es también que se pueda pensar de manera diferente", y pidió a EE.UU. que encabece la lucha contra el cambio climático, que será su propio combate.
Abogó de nuevo por la creación de una Unión Mediterránea, con los pueblos de las dos orillas para promover "un sueño de paz y civilización", prometió a África que Francia le ayudará en su desarrollo y reafirmó su ambición de una "inmigración controlada".
Partidario de la "inmigración escogida" y de endurecer las condiciones del reagrupamiento familiar de inmigrantes, Sarkozy suscitó una fuerte polémica durante la campaña con su propuesta de crear un "Ministerio de la Inmigración e Identidad Nacional". Se le acusó de querer reconquistar así a parte del electorado del ultraderechista Jean-Marie Le Pen, del que se llevó el voto de unos dos tercios de sus electores, pese a la consigna de abstención "masiva" que había dado el líder del Frente Nacional.
Sarkozy se habría llevado tantos votos como Royal entre los casi siete millones de electores que en la primera vuelta dieron su apoyo al centrista, François Bayrou, quien anunció que no votaría por él. Como "ciudadano" Bayrou felicitó a Sarkozy y reafirmó su voluntad de crear un nuevo partido, el Movimiento Demócrata, en su intento de forzar la recomposición del paisaje político en las Legislativas. |