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Arnaldo Otegi, en una imagen retrospectiva. |
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"Es un honor estar fuera de la legalidad"
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Batasuna, que culpa de su situación de ilegalidad al PNV, sumó sus votos a PP y PSE en 2002 e impidió que el Parlamento vasco recurriera la Ley de Partidos. "Es un honor estar fuera de la legalidad española", dijo Otegi sobre la actuación de su partido.
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Igor Camaño
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El 13 de setiembre de hace casi cinco años, Arnaldo Otegi regaló una de esas frases destinada irremediablemente a convertirse en titular. "Es un honor estar fuera de la legalidad española", dijo el líder de Batasuna. Como buen titular, esas nueve palabras resumían perfectamente su postura ante el debate registrado en la Comisión de Instituciones e Interior del Parlamento vasco. Hacia dos meses largos que PP y PSOE (respaldados por Coalición Canaria y Partido Andalucista) habían colocado en circulación la nueva Ley de Partidos, hecha a medida, supuestamente tal y como ha sido puesta en práctica, para ilegalizar a Batasuna. PNV y EA votaron en contra de la Ley en el Congreso.
El tripartito buscó un último intento de evitar lo que calificaban (y califican) como un ataque a los derechos fundamentales. El 5 de septiembre de 2002 presentaron una Proposición no de ley en el Parlamento vasco en la que instaban a interponer un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la Ley de Partidos. El 13 se debatió. Y se votó. El tripartito respaldó ese último intento. El PP y el PSOE lo rechazaron. Sólo Batasuna podía desnivelar la balanza. Lanzó un órdago y condicionó su apoyo a que el Gobierno se comprometiera a dejar de colaborar con la legalidad establecida. El no del tripartito fue claro. Batasuna unió sus votos a socialistas y populares y tumbó la iniciativa del Ejecutivo vasco. Instantes después, Otegi regalaba el titular a los periodistas: "Es un honor estar fuera de la legalidad española".
Ha pasado casi un lustro y aquel honor, a la vista de los acontecimientos, se ha convertido en un serio problema para Otegi. El sector social que Batasuna representaba quiere estar en las elecciones y la Ley de Partidos que no quisieron recurrir se lo impide. Las declaraciones de sus dirigentes, cada vez más subidas de tono, obvian este hecho y apuntan al PNV. Le preguntan qué hará para que ellos estén en las elecciones. La vicelehendakari Idoia Zenarrutzabeitia contestó hace algún tiempo a ese interrogante: "El Gobierno vasco planteó un recurso en su momento y no salió adelante porque Batasuna votó en contar junto con PP y PSE . Nosotros hemos hecho nuestro trabajo. Los responsables son PP y PSOE por plantear la ley y Batasuna por votar en contra del recurso". Imaz y otros responsables han añadido que saben de sobra qué tienen que hacer: desmarcarse de la violencia y de ETA si de verdad quieren estar en las elecciones.
El repaso a la hemeroteca demuestra que la postura de la formación jeltzale ha sido la misma. Antes de presentar dicha Proposición no de ley, impulsó, junto a sus socios de gobierno, otra iniciativa contra el espíritu de dicha Ley. El 17 de mayo de 2002, la Cámara expresó que debían garantizarse la defensa de las libertades y derechos fundamentales de todos. "Con independencia de la simpatía o el juicio político que a unos u otros pueda merecer el titular o titulares de esos derechos y libertades". Aquella declaración censuraba sin ambages la ilegalización de partidos políticos: "Estos procesos afectan directa y restrictivamente a derechos y libertades tan relevantes como la libertad ideológica, de expresión, de asociación o de participación ciudadana, que están reconocidos expresamente por la Constitución. No podemos compartir esta forma de interpretar y aplicar la ley y, en consecuencia, manifestamos nuestro profundo desacuerdo con estos procesos de ilegalización. Estas circunstancias inciden negativamente en la consecución de un objetivo mayoritariamente apoyado por la sociedad, como es el de hacer posible una convivencia política, democrática y con garantía para su pluralismo".
Josu Jon Imaz, por entonces portavoz del Gobierno y hoy presidente del EBB, personalizó la respuesta del Ejecutivo: "La ilegalización de un partido político no traerá la paz. La mayoría del Parlamento ya ha manifestado que la vía de la ilegalización no es la solución". Imaz pidió a la sociedad que defendiera con igual rotundidad el derecho a la libertad de asociación y el derecho a la vida, "sobre todo el de las personas que están amenazadas por la violencia y el terrorismo". "Al terrorismo no se le vence recortando la libertad sino teniendo más libertad. La ilegalización de Batasuna no traerá la desaparición de ETA y ningún amenazado es desde hoy más libre", añadió.
Las críticas a la Ley de Partidos son uno de los argumentos más reiterados por el PNV y sus socios en el Gobierno. La "supuesta" connivencia de los jeltzales con esa Ley se ha convertido también en uno de los discursos más repetidos por Otegi, Goirizelaia o Permach. Algunos dirigentes del PNV no ocultan su malestar por ello.
Aunque es evidente que la aplicación de Ley de Partidos a quien más ha perjudicado es a Batasuna, no ha sido la única afectada. Burukides del PNV como Juan María Atutxa o el propio lehendakari han debido rendir cuentas ante la justicia por cuestiones relacionadas con el partido ilegalizado. El primero, por defender la autonomía del Parlamento vasco al no poder obedecer un auto del Supremo tras decisión de la Junta de Portavoces de negarse a disolver Sozialista Abertzaleak cuando era presidente de la Cámara; el segundo, por reunirse con Otegi, Barrena y Petrikorena. La Ley se ha vuelto contra uno de sus impulsores, el Partido Socialista. |
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