Baskenland (bask. Euskal Herria, span. País Vasco, französ. Pays Basque). De este modo, introduce la enciclopedia de internet Wikipedia a los alemanes en el conocimiento de nuestro país. Al menos diez teutones, una decena dio ayer el segundo paso: Conocieron in situ la tierra de los vascos.
Ponían el pie sobre esta 'Baskenland' con el interés de estrechar lazos de unión profesionales en materia de fundición y el alcalde de Durango, Juan José Ziarrusta, se encargó, además, de que una atareada traductora dibujara los primeros trazos de la sociedad que les va a acoger en dos fugaces jornadas. Ya tendrán tiempo de hablar de industria y de última tecnología, debió pensar Ziarrusta.
La sala de plenos del otrora industrial Durango, hoy ciudad de servicios, fue testigo del recibimiento. Esta vez no hubo popes de lipobenos ni infantes saharauis a la carrera. Fue una jornada de traje y corbatas y de iniciación a un pueblo, unas costumbres y de conexión con Alemania. Ziarrusta informó a los germanos de los casi 28.000 habitante que tiene la villa, capital de una comarca de 50.000 pagadores de impuestos y que tiene pastos de ocio con label de parque natural en Urkiola.
Entonces llegó la conexión con los presentes. Durango mantiene su caldo de cultivo al rojo vivo en tres fundiciones de hierro y una de plomo. El 65% de la industria hoy vive del automóvil y, al parecer, el progreso de este sector va sobre ruedas en la comarca con la implantación en Zornotza, Iurreta y Ermua del AIC, Automotive Intelligence Center.
Pero no marquemos otro rumbo. Sigamos hoy el de Ziarrusta: "En todo este entramado el buque insignia es Azterlan", calificó sacando brillo a las instalaciones, éstas sí en Durango, del Centro Metalúrgico de Investigación. Gracias a este proyecto, los alemanes agasajados han volado a Bizkaia. Uno de ellos, Gotlard Wolf, ya compartió con el lehendakari Ibarretxe y el alcalde local la inauguración de este solar ubicado en el polígono Montorreta. 'Fundido' por Azterlan, Wolf volvió a 'Baskenland'.
Pareados aparte, Ziarrusta se encargó, a continuación, de entablar una conexión entre el pasado vasco y el de un alemán, Wilhem Von Humboldt, que como Wolf, regresó a lo que en 'franzos' se llama 'Pays Basque'.
Conexión Humboldt-Astarloa
Humboldt fue una figura histórica reconocida en medio mundo, incluida Euskal Herria. Nacido en Potsdam, en 1767, falleció en Tegel, Berlín, ciudad en la que fundó la universidad que hoy lleva su nombre. Este erudito alemán en sus innumerables viajes, se preocupó por el euskera, ya hace 208 años. En su segundo periplo por Durango, sus compatriotas supieron ayer de boca de Ziarrusta (y de la intérprete, claro) que este erudito teutón entabló amistad con Pablo Pedro Astarloa, uno de los lingüistas vascos más famosos y más polémico, al mismo tiempo. Astarloa era de Durango y "lo tenemos aquí en el salón de pleno en este cuadro", antes de entregarles una Cruz de Kurutziaga, "nuestro máximo monumento".
Pero las conexiones siguen. Humboldt hizo un encomiable trabajo de investigación. Estos alemanes, como Azterlan, también lo hacen. Wilhem conoció "el país más antiguo de Europa que se mantiene en el mismo lugar". Wolf y compañía, lo hicieron ayer.
Humboldt dejó escrito que volvería. Y volvió. Al menos, uno de los diez germanos ya ha repetido, como les ocurre con los platos de la gastronomía de 'Baskeland'. Lo mismo. |