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Monseñor
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Enrique Santarén
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siempre me resultó relevante y divertida la anécdota que se cuenta de un cura italiano que en los años 70 se dirigía a sus fieles diciéndoles algo así como "yo no os digo a quién tenéis que votar, pero tenéis obligación de votar a un partido demócrata y cristiano". Evidentemente, el mensaje era claro y directo: se trataba de que votaran a la democracia cristiana. Hasta ahora, muchos integrantes de la Iglesia han venido lanzando mensajes más o menos subliminales con respecto a la responsabilidad de los católicos y creyentes a la hora de emitir su voto. Creo incluso que están en su derecho. Es legítimo. Yo abogo por que lo hagan directamente, pero tampoco me meto en las instrucciones al respecto. Doctores tiene la madre Iglesia. El arzobispo de Pamplona, Fernando Sebastián, parece que lo tiene claro. Es normal que tenga preocupación por a qué partidos votan sus fieles. Yo también la tengo. La preocupación, digo, porque me temo que no comparto el sentido de sus tribulaciones. Aún recuerdo una entrevista televisiva a Monseñor Sebastián en los tiempos de plomo y acoso a todo lo vasco en la que dijo tranquilamente: "Yo no soy nacionalista". Hombre, me imagino que entre sus fieles habrá nacionalistas, como habrá de todos los colores. También de extrema derecha. Y Monseñor lo sabe, y además lo legitima. Es más, les dice que Falange Española y demás facherío rancio y peligroso, y por culpa del que se ha derramado tanta sangre y se ha sufrido tanto dolor, son partidos "dignos de consideración y apoyo" y tienen un "valor testimonial que puede justificar un voto". Allá Monseñor y su conciencia. Y la jerarquía católica. Hace tiempo que muchas voces -ayer mismo Leonardo Boff- alertan de la sangría de fieles que sufre la Iglesia si no hay un cambio. Sebastián es una muestra. Amén. |
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