CHICLANA. El Athletic no ha venido a Sancti Petri de vacaciones, sino a trabajar, mucho y bien, con el fin de afrontar en las mejores condiciones posibles, físicas y psíquicas, los cinco partidos que le separan de un campeonato tan agotador en lo muscular como demoledor en lo psicológico. Cuando se ejercitan en Bilbao, los leones disfrutan cada semana de una jornada de descanso que casi siempre suele coincidir con el martes. Ayer llegó ese día a la concentración rojiblanca en tierras gaditanas, pero los futbolistas rojiblancos no disfrutaron del tradicional asueto, sino que todos ellos, sin excepción, se ejercitaron. Fue la segunda y última sesión encaminada a la recuperación de los esfuerzos acumulados desde el último parón liguero, hace ya un mes. Por ello fue el de ayer un entrenamiento bastante liviano y ameno, que era lo que se pretendía a estas alturas de semana. Por ello se eligió la interminable playa de Chiclana de la Frontera como escenario del mismo.
A eso de las 9.45 horas pisó el primer grupo de leones la arena de este paraíso atlántico. Lo integraban los futbolistas más cargados muscularmente. Dieron un largo paseo de alrededor de hora y media. Caminaron descalzos sobre la orilla del Atlántico, lo que es una bendición para los músculos, y hablaron de sus cosas, que no todo en la vida es fútbol. Sin caer en la cuenta, los leones tuvieron ayer la oportunidad de ver a muy pocos metros de distancia, pues volaba a bajísima altura y bordeando la línea de costa, al flamante Airbus A-380, el superjumbo, el avión comercial más grande del mundo, con una capacidad que oscilará entre 555 y 850 pasajeros, que ayer aterrizó en la base andaluza de Morón de la Frontera para realizar una prueba de ruidos.
El segundo grupo de jugadores, que empezó la sesión con ejercicios en el gimnasio del hotel, bajó a la playa hacia las 10.30 horas, y allí, junto al mar, completaron una serie de exigentes ejercicios físicos. Mientras tanto, Pablo Orbaiz hacía carrera continua en compañía de los fisioterapeutas. Javi Casas se metía en el agua para hacer ejercicios recuperatorios. Concluida la sesión, algunos futbolistas no pudieron con la tentación y se dieron un breve chapuzón. Ni siquiera allí se olvidaron del balón. El trabajo es el trabajo, por mucho que la oficina estuviera ayer en la playa. |