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Unai Basurko se relaja en el pantalán del Puerto Deportivo de Getxo donde tiene atracado su 'Pakea' tras circunvalar el mundo. Foto: Oskar m. |
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"Gracias a esta aventura soy más seguro, y mi paciencia y mi fe son mayores"
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Unai Basurko Regatista
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MARTA HERNÁNDEZ
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getxo. En una soleada mañana, Unai Basurko recibe a DEIA en su Pakea, atracado desde el sábado en el Puerto Deportivo de Getxo. Aún con evidentes síntomas de cansancio, el navegante portugalujo contestó amablemente a las preguntas y se ofrece a enseñar el interior del barco en el que ha vivido 158 días, 18 horas y 25 minutos. El tiempo que ha durado su experiencia en la Velux 5 Oceans.
¿Le ha dado tiempo a recuperar un poco las fuerzas?
Todavía no. Primero con las celebraciones, lógicas por otro lado, porque ahora toca celebrarlo. Y luego atendiendo a los medios, haciendo un esfuerzo (risas). Ya habrá tiempo para descansar.
¿En qué aspectos le ha cambiado como persona esta aventura?
Gracias a ella soy más seguro, y estoy más orgulloso de mí mismo. Aprendes mucho como navegante y tu paciencia y tu fe son mayores. Además, hay una cosa curiosa, porque cuando das la vuelta al mundo navegando en un velero tienes una concepción del planeta diferente, de las distancias, de los océanos… Es como que ahora lo miras de arriba, todo en conjunto.
¿Cuáles han sido los mejores momentos?
Ha habido muchos buenos momentos, la gran mayoría. Cualquier día que sea bonito, que el barco esté navegando con buen viento es un gran día. Si estás descansado, estás comido y abrigado es un buen día. Mi llegada a Bilbao fue increíble. Ha sido una imagen que he intentado imaginar para que me ayudara a llegar al final. En los momentos difíciles, creo que es bueno apoyarse en esos sueños, en esas alegrías de poder llegar a Euskadi y poder dar una alegría a toda la gente. La verdad que fue muy bonito. Un día histórico y muy emocionante.
¿A qué le da la vueltas la cabeza en tanto tiempo de soledad?
A todo. Una de las cosas buenas de navegar en solitario es que tienes tiempo para meditar sobre cosas que requieren su tiempo, disfrutar pensando. A veces en tierra vamos excesivamente acelerados, y hacemos más que pensamos. El mar te da esa tranquilidad para meditar y disfrutar.
También ha habido malos momentos.
Sí, por supuesto. Una vuelta al mundo es complicada. Ya el comienzo fue muy duro, aquí, en el Golfo de Bizkaia, con esa borrasca. Ha habido días muy difíciles, la verdad.
Llegó a tener alucinaciones.
Sí, sí. Tenía problemas con el gobierno del barco y después de Sudáfrica, bajando hacía el Índico, tuve momentos de muchísimo cansancio. No conseguía dormir, no lograba controlar el barco y tuve alucinaciones. Todo patrón las ha pasado alguna vez.
¿Qué se siente al enterarse de que los demás participantes van abandonando?
Te vuelve a recordar que estás en la prueba más dura del mundo en cuanto a deporte y aventura. Ya desde que comienza la regata sabemos por estadística que más de un 30% no va a terminar. Te da mucha pena, porque tus rivales son tus compañeros, pero te hace más fuerte y te da un toque de atención.
¿Usted pensó en abandonar?
No, en ningún momento. Lo he pasado muy mal, pero nunca pensé en abandonar. Siempre he creído en la meta, siempre he pensando que más rápido o más despacio iba a llegar hasta el final. |
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