Dicen los vecinos que estos días habían visto al hijo en los bares de Kueto con el cuchillo en la mano". La muerte violenta de Juan Luis Seoane en la calle Los Baños de Sestao y la posterior entrega en comisaría de su hijo autoinculpándose del parricidio ha disparado la rumorología en este barrio acostumbrado a vivir en continuo estado de alerta.
Nadie podía imaginar que este anciano "hablador" y "educado", como le definieron varios vecinos, pudiera haber sido acuchillado por su propio vástago, sangre de su sangre, y al que nadie en el barrio parecía conocer.
Muchos habían señalado con el dedo ya a las familias conflictivas que viven en el portal 51 y con las que al parecer Seoane había mantenido enfrentamientos porque "le enganchaban la luz a su contador y él protestaba mucho", aseguró una vecina llamada Maite. Con el paso de las horas, esta idea cobraba más fuerza al conocerse que la víctima "donaba dinero" para sufragar la campaña en contra de varias familias de etnia gitana "pero no quería que se supiera", agregó otro vecino. Por eso, la sorpresa ha sido mayúscula al saber que Juan Manuel Seoane, más conocido como James, se había confesado culpable del asesinato de su padre. "Hemos recibido la noticia con mucha rabia porque era una bella persona que no mantenía relación con ninguno de sus cinco hijos, por eso nos ha sorprendido que haya sido él", comentaba otro residente que prefería preservar su anonimato.
una noticia muy comentada La muerte de Seoane se ha convertido en la única conversación de los vecinos que se arremolinan en torno a la puerta de panadería del barrio, lugar de reunión habitual. Ayer eran muchos los que especulaban sobre la vida de James. "Se comenta que es un vagabundo yonki que duerme en la calle, en Bilbao", conjeturó otro vecino, quien añadió que la visita al padre pudo tener como fin "conseguir dinero para pagarse su dosis".
"Yo sospechaba de otro hijo que vive en Burgos y es conocido porque cuando bebe se vuelve loco", aportó otro habitante de Los Baños, quien aseguró haber charlado con la víctima la semana pasada sin haber percibido nada raro en él. Juan Luis vivía en la parte alta de Sestao, pero tras divorciarse hace ya una década tuvo que mudarse a la zona baja porque su mujer se había quedado con el domicilio conyugal. Esta vez, la investigación policial ha echado por tierra las habladurías de Los Baños ya que todo apunta a que los autores de la muerte de Juan Luis Seoane no han sido las familias conflictivas sino un problema doméstico que nadie o casi nadie creía en el barrio. |