bilbao. La Federación de Médicos de Hospitales del País Vasco denunció ayer con dureza la "crisis sanitaria" en la que está "sumido" el Servicio Vasco de Salud (SVS)-Osakidetza y de la que responsabilizaron al consejero, Gabriel Inclán, y a "su lobby".
Mikel Oribe, facultativo del Hospital de Galdakao, adelantó la "reapertura" del conflicto con Osakidetza que fue "cerrado en falso" hace dos años. "Durante todo este tiempo la administración nos ha obviado y están llevando a Osakidetza a una situación insostenible", explico en rueda informativa.
Oribe, que estuvo acompañado por médicos de la Federación de todos los hospitales de la CAV, se lamentó de que "en los últimos dos años la administración no haya abordado ninguno de los puntos que quedaron pendientes de solución. Se nos ha acabado la paciencia y el plus de voluntarioso. Los médicos continuamos en una situación patética".
Entre los puntos que demandan a Osakidetza, Luis Zaldunbide, del Hospital Santa Marina, se refirió a la necesidad de igualar los aspectos retributivos a otras comunidades del Estado. En su opinión, la sanidad vasca ha dejado de ser puntera, "porque no se está cuidando a sus profesionales, no están motivados y aunque los tribunales europeos les den la razón a los médicos -como en el caso de las guardias- Osakidetza hace mutis por el foro y sigue ninguneándonos", apuntó.
Ramón Nieva, facultativo del Hospital de Galdakao, se refirió a la obligación que les impone Osakidetza de realizar guardias hasta la jubilación, "a pesar de que con la edad no tendrían que realizarse".
El cirujano Adolfo Basañez criticó el incumplimiento de Osakidetza de su propio convenio, al tiempo que denunció la escasez de falta de cirujanos en su centro de Galdakao, que hace que tengan que duplicar las guardias y una presión asistencial que provoca el síndrome del médico quemado. "El único recurso que le quedará a la administración es traerlos de otros países porque aquí no tienen", sentenció. |