BRASILIA. El papa Benedicto XVI llegó ayer São Paulo, para una visita pastoral de cinco días, la primera que hace al país como pontífice y a un país de América Latina. La llegada del pontífice a Brasil coincide con una agria polémica entre los obispos locales y el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva sobre la legalización del aborto.
El avión en que viaja el Papa, un "Boeing 777" de la compañía Alitalia, aterrizó en el aeropuerto internacional de Guarulhos (São Paulo) casi media hora antes de lo previsto, y allí saludó al presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva.
Tras una ceremonia de bienvenida, en la que Benedicto XVI dio una primera bendición, el pontífice se desplazó en helicóptero hasta la base área Campo de Marte, en la zona norte de la ciudad de São Paulo, y desde allí en el "papamóvil" hasta el monasterio que le alojará.
El conflicto sobre el aborto estará muy presente durante esta visita pastoral. El ministro de Salud, José Gómez Temporao, criticó la forma en que la Iglesia está tratando del asunto, que consideró "agresiva" y "muy distinta a las enseñanzas de Jesús".
"Es un tema delicado que debe ser tratado con delicadeza, y delicadeza es lo que no he notado en algunos sectores de la iglesia que hicieron declaraciones bastante agresivas", afirmó el ministro, ante manifestaciones de obispos brasileños que expresaron su rechazo categórico a la eventual legalización del aborto.
"No es posible que se ignore que millares de mujeres se someten a esa práctica y se haga de cuenta que eso no sucede nada. Ese es el punto central", consideró el ministro.
Como respuesta, el Obispo de Blumenau, Angélico Sándalo Bernardino, dijo a la TV Globo que le gustaría "que el ministerio de Salud estuviera a favor de la vida y no a favor de la muerte".
De acuerdo con Temporao, la legalización del aborto es un problema de salud pública, posición que suscribe el presidente Lula, quien se manifestó personalmente contrario a la práctica del aborto pero a favor de su legalización.
necesidad, no placer "Durante toda mi vida política fui contrario al aborto, pero también digo que nadie hace un aborto por opción o por placer. Es importante saber dimensionar cuando una joven está desesperada por un embarazo indeseado, corre y busca hacerse un aborto", expresó el mandatario, quien se reunirá hoy con Benedicto XVI en Sao Paulo.
"Es necesario actuar en el sentido de que al mismo tiempo que Brasil tiene una ley que prohibe el aborto, existe un gran número de personas que quedan embarazadas sin quererlo, y que el Estado no puede cerrar los ojos ante esa realidad", reafirmó Lula, quien según portavoces de la Presidencia, evitará discutir el asunto con el pontífice.
En respuesta a las declaraciones de Temporao, unas mil personas marcharon en la noche del martes en Brasilia bajo la consigna "Clamor por la Vida", en una manifestación de la que participaron organizaciones civiles y parlamentarios.
Los manifestantes entregaron al vicepresidente de la República, José Alencar, un documento solicitando al Congreso que no se apruebe la legalización de esa práctica.
Al término de la marcha, el ministerio de Salud divulgó un comunicado oficial en el que asegura que las declaraciones de Temporao no significan que esté proponiendo la legalización del aborto, sino su discusión. |