 |
|
|
 |
El edificio de la calle Zabalbide acoge ahora a niños y a adolescentes con problemas familiares. |
|
| MÁS INFORMACIÓN |
 |
|
|
 |
|
|
Siglo y medio de solidaridad
|
|
El centro de acogida de El Refugio, que conduce la congregación Unión de Nuestra Señora de la Caridad en Zabalbide, cumple 150 años en Bilbao. Antaño mujeres y en la actualidad niños reciben allí atenciones de religiosas y educadores.
|
 |
|
Elixane Castresana
|
 |
En 1857 Bilbao despertaba a la industria, y muchos trabajadores llegaban a la ciudad en busca de futuro. Concretamente, "en la zona de Begoña se produjo un espectacular aumento de población, entre la que las mujeres constituían el colectivo más desfavorecido al carecer incluso de derecho a un sueldo. Por eso, la Diputación Foral de Bizkaia decidió crear una casa que las acogiera regida por religiosas", recuerda Mari Carmen Otxoa, Superiora provincial. A través del sacerdote Mariano José Ibargüengoitia encontraron en Francia a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad de El Refugio, entonces con una trayectoria de casi dos siglos a sus espaldas.
Siglo y medio y tres cambios de ubicación después (de la Casa de Recogidas originaria pasaron a otra sufragada por la Diputación en 1860, luego se trasladaron en 1868 a un nuevo inmueble detrás de la Basílica de Begoña, y en 1976 se inauguró la última casa), El Refugio sigue adelante con su labor, volcada desde hace dos años exclusivamente en los niños, con un objetivo prioritario: "Estar presentes allá donde la actividad de una persona se vea amenazada". El actual edificio de la calle Zabalbide alberga los centros Etxe Alai Txiki para niños de entre 0 y siete años, Etxe Alai de siete a once y Gazte Alai, entre once y 18, que "rozan casi el máximo de su capacidad, cercana a la veintena", afirma su superiora, Arantza Trevilla.
Los cerca de treinta educadores que componen la plantilla miran por que "los niños lleven una vida normal y formen lo más cercano a una familia". Un autobús escolar los recoge para acercarlos a colegios de la zona, y a su regreso "hacen los deberes o ven la televisión". Además, en cuanto finaliza el curso escolar parten a pasar el verano a diversas casas de la congregación, "los jóvenes, en Medina de Pomar y los niños, en Barrika".
Nada que ver con las celosías y rejas que hasta el Concilio Vaticano II, (1962-1965) separaban a los inquilinos del refugio del mundo exterior. La apertura posibilitó "su mayor integración en la sociedad", asevera Mari Carmen Otxoa, y una reducción numérica de los grupos que ha estrechado los lazos de convivencia.
Pero las barreras físicas no han sido el único obstáculo que la congregación ha debido salvar. Recién comenzanda su andadura, en 1860, se trasladaron a un inmueble que la Diputación había contribuido a financiar. Sin embargo, sólo tres años después "el grifo se cortó porque quisieron cambiar la misión de la orden". Las religiosas se negaron argumentando que "habían venido a ayudar a las niñas y mujeres y seguirían haciéndolo".
A pesar de esa discrepancia puntual, la institución "colabora con donativos de forma intermitente". En la actualidad mantiene un convenio con El Refugio que facilita el ingreso de los niños, ya que asumió las competencias relativas a servicios sociales (hasta entonces en manos del Ministerio de Justicia) en el año 1982.
El cometido del centro concluye en el momento en que los adolescentes son capaces de enfrentarse por sí mismos a la vida, límite comunmente establecido en la mayoría de edad. A partir de que cumplan los 18, "cuatro chicas pueden solicitar quedarse otros dos años como máximo", y la decisión de mudarse a un piso con más compañeros o contactar con la familia se adopta "en función del nivel de estudios".
En este sentido, "hay quien ha terminado carrera universitaria", si bien la alternativa mayoritaria es "empezar a trabajar e independizarse cuanto antes. Tenemos a una chica de veinte años que va a empezar en el despacho de un dentista y pronto irá a vivir con su novio". Otros y otras llenarán su hueco en El Refugio, que espera volver a sus orígenes recibiendo a mujeres. |
|