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Mikel Sanz, Anatoly Karpov y Álvaro Díaz, dos peones junto al rey sobre un tablero de ajedrez. Foto: Oskar Martínez |
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Su vida inspiró a Diagonal du Fau, Oscar a la mejor película extranjera en 1984, y el musical Chess y servicios de correos de más de veinte países han empleado su imagen como icono en emisiones filatélicas. Hoy es embajador de Unicef y ama con pasión el juego que le hizo inmortal.
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"El ajedrez es como la bolsa: actúas y apechugas"
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"No se debe llevar a un niño a rastras hasta un tablero porque harás que odie algo bello"
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Jon Mujika
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bilbao. La cita es a tres bandas, aunque el juego de salón que entra en escena sea el ajedrez y no el billar. A la cita acuden Álvaro Díaz, campeón juvenil de Euskadi, con catorce años de edad -hoy gasta ya quince...- y Mikel Sanz, el campeón cadete. Radio Kostarof ha traído hasta Bilbao a un campeón mundial al que DEIA ha juntado con el porvenir.
Con ustedes... ¡Anatoly Karpov!
ALVARO DÍAZ: El número uno de su tiempo, uno de los grandes. Aunque hoy haya más nivel que entonces, ha sido un genio.
MIKEL SANZ: Es normal que sea así: se pierden facultades con la edad.
Se habla del deporte del ajedrez... ¿Es posible sudar sentado ante un tablero?
KARPOV: Haz un movimiento equivocado contra un gran maestro y ya verás qué rápido y qué fácil sudas. Lo que lo diferencia de verdad de otros deportes es que un error es garrafal, mortal de necesidad.
A.D.: Hay que estar en forma para aguantar tanto tiempo sentado...
M.S.: Y tener buena memoria. El estudio también requiere que estés fresco.
Demasiados codos hincados...
A.D.: No, si te gusta.
M.S.: Aunque preferimos los libros, también puedes jugar y estudiar por internet.
¿Los libros?
A.D.: Sí. En internet te distraes y no sacas tu mejor nivel.
M.D.: Internet es mejor para chatear con los amigos y ver páginas web.
¿Qué tipo de páginas? (ambos enrojecen...)
A.D. y M.D.: ¡Esas no! Cosas de música, de lo que nos gusta...
¿Y las chicas?
A.D.: ¿Qué chicas?
M.S.: Tanto ellas como nuestros amigos lo entienden, aunque es verdad que acabas haciendo dos cuadrillas: la del ajedrez y la otra.
Usted, Anatoly, es embajador de Unicef... ¿Cómo entiende la presión paternal sobre los niños para convertirlos en grandes figuras?
K.: El ajedrez es apasionante, pero tiene que haber vocación y no llevarle a un niño a rastras hasta un tablero... Harás que odie algo bello.
M.S.: El problema son algunos padres. Es exagerado cómo aprietan y se enfadan...
A.D.: Tanto como llegar al maltrato no, pero he visto a padres tirando el tablero al suelo e insultando a su hijo, aunque no es lo más habitual.
La presión, siempre presente...
K.: Si se ejerce sobre un niño no es buena en ningun orden de la vida. En Ruisa y otros países como Brasil, tienen un año de enseñanza obligatoria. Tiempo suficiente para saber si lo quiere o no.
¿Qué enseñanzas le aporta el ajedrez aplicables al resto de su vida?
K.: Una capacidad de aprendizaje y de disciplina, buena memoria y, sobre todo, la capacidad de predecir lo que va a pasar...
¡Les convierte en adivinos!
K.: No pero aprendes a ver el siguente paso antes que nadie. Salvo que enfrente esté un gran maestro, claro está.
Ustedes toman decisiones irreversibles...
K.: Es un poco como en la bolsa: actúas y ya no hay marcha atrás. Apechugas. Hay que vivir con las consecuencias de lo que decides.
¿Cómo vivió su relevo en Rusia en términos de popularidad?
K.: De ninguna manera, porque sigo siendo único, muy reconocido y popular. Conmigo no se ha enterrado ninguna imagen. La conservo.
Quiero jugar una partida con usted pero la naturaleza no me dotó...
K.: No desista. Es un 70 por ciento de esfuerzo y sólo un 30 por ciento de genética.
¿Y ser campeón del mundo?
K.: Eso ya es harina de otro costal.
A.D.: ¡Haría cualquier sacrificio por serlo!
M.S.: Con todo a lo que hay que renunciar, yo no.
el protagonista
carné de identidad
· Edad. Nació un 23 de mayo de 1951. A un paso de cumplir 56 años.
· Lugar de nacimiento. Zlatoust, en los Urales.
· Familia. Su única pasión conocida es el ajedrez.
· Carrera profesional. Embajador de Unicef, economista y presidente de la Comisión para los damnificados de Chernóbil.
su frase |
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