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Sabin Azua, socio director de B+I Strategy, en la oficina de la consultora de Bilbao. Foto: zigor alkorta |
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Hace año y medio un grupo de profesionales de la consultoría estratégica y de competitividad crearon B+I Strategy. Una de sus señas de identidad es contar con un proyecto de investigación que detecta los obstáculos a la innovación y la manera de que las empresas los salven.
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"El coste de no innovar es la muerte lenta de las empresas y organizaciones"
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"Cuando no tienes nada diferente que ofrecer lo único que vale es el precio"
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B. Sotillo
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bilbao. En su arranque como firma consultora especializada B+I Strategy ha realizado un proyecto de investigación denominado La Cometa de la Innovación que permite a sus profesionales realizar un diagnóstico muy documentado de las necesidades que las empresas vascas presentan en materia de innovación. Las conclusiones de La Cometa y la experiencia de Sabin Azua determinan que la innovación permanente es ahora más necesaria que nunca y que limitarse a competir por precio no es aconsejable ni suficiente para sobrevivir.
¿Qué coste tiene para las empresas no innovar?
El coste de no innovar hoy en día es la muerte lenta de las organizaciones. Son agonías más o menos largas, pero es la muerte. Una empresa que no es capaz de transformar su conocimiento en valor se va a encontrar en situaciones delicadas. Y aquellas empresas de nuestro entorno que se obstinen exclusivamente en ser competitivas en coste están en peligro. Sin embargo, las empresas que sobre la base de lo que ya saben hacer mantienen una actitud de hacer mejoras en su gestión, de incorporar cosas nuevas, están en condiciones de ganar.
Y ¿cuál es el coste de apostar por el proyecto de innovación equivocado?
Ese es un riesgo empresarial, pero la mayoría de las empresas innovadoras tienen varias apuestas simultáneas.
En su investigación han detectado los principales obstáculos a la innovación...
Sí y lo que más ha salido es la presión del día a día, en la que nosotros no creemos mucho. Aquí vale poner el ejemplo de B+I: cuando nacimos, en setiembre de 2005, teníamos la preocupación de consolidar el proyecto y lo más normal que podíamos haber hecho era no investigar. Sin embargo hemos invertido muchísimo tiempo y dinero en el proyecto de investigación y en la formación de nuestra gente, a pesar de que nosotros tenemos el mismo problema que los empresarios de nuestro entorno, tenemos una cuenta de resultados, unas necesidades... aunque ellos piensen que nosotros vivimos del aire. Yo creo que lo del día a día es una excusa, porque es mucho más fácil refugiarse en eso que pensar en el futuro. El segundo problema que hemos detectado en la mayor parte de las empresas es que aunque es muy importante focalizarse en reducción de costes y en la eficiencia, para muchas de las empresas de nuestro entorno llega a ser lo único.
Pero, dado el nivel de competencia, reducir costes es muy importante.
Sí, pero no puede ser la única batalla. Tenemos muchísimo directivo de taller al que sólo interesa tener controlada la producción, todo lo que es el coste y eficiencia de gestión... y el gran reto de nuestras empresas sigue siendo la apertura al mercado. Creo que Euskadi tiene un gran déficit, pese a que se han hecho grandes avances, en estar más cerca del mercado, tener mayor conocimiento de lo que está pasando en el mundo, más referencias de lo que hacen los competidores. Ahí me parece que necesitamos dar un salto cualitativo.
Entonces, ¿las empresas vascas se tienen que abrir más?
Yo diría dos cosas a las empresas de nuestro entorno: que no se fijen tanto en sus clientes y que no se fijen tanto en sus competidores, porque terminan queriendo hacer la estrategia del competidor para atender a los clientes que ya tienen. La excesiva focalizacion en los clientes actuales llevada a su máxima expresión supone tener pocas posibilidades de innovación, porque muchas veces los clientes que ya tienes no son los que te dan los cambios. Una de nuestras máximas es sorprender al cliente, adelantarse a sus necesidades y tratar de darle soluciones. Eso vale también para las empresas industriales, no sólo para las de servicios.
Si todas las empresas son innovadoras, ¿hay factor diferencial?
La innovación en sí misma no es nada, es sólo un concepto de cambio. La búsqueda de ser diferente es los que hace diferente a una empresa y la diferenciación está en buscar un proyecto de identidad, en pretender ser una empresa que en base a su pasado, sus capacidades y su apuesta de futuro tenga un espacio único que llenar y sea capaz de llenarlo. Cuando no tienes nada diferente que ofrecer lo único que vale es el precio... y las potencialidades de Euskadi para competir por precio son muy reducidas. Por lo tanto, o somos capaces de encontrar algo para diferenciarnos, de hacer que el mercado encuentre en nosotros algo diferente que dé más valor añadido, o nuestras empresas tendrán dificultades.
En las empresas tradicionales y en los sectores maduros, ¿innovar es algo más que adoptar las nuevas tecnologías?
Hay muchos elementos de innovación que están ligados a cosas que no son la I+D. Hay dos conceptos; uno es la transformación de dinero en aprendizaje, eso es la I+D: tú inviertes un dinero para obtener conocimiento; otro es cuando ese conocimiento se transforma en valor, en dinero, en posición en el mercado, en cuota, en más funcionalidades para tus productos y servicios, eso es la innovación y ése es el campo en el que tienen que trabajar la mayor parte de las empresas maduras de nuestro entorno.
¿Qué es exactamente La Cometa de la Innovación?
Es un proyecto de investigación que tenía como objetivo intentar identificar cómo se pueden hacer estrategias innovadoras en las empresas, cuáles son los retos, en qué y cómo deben innovar las empresas, cómo se genera una cultura innovadora dentro de una organización, cómo se gestiona la innovación... También es un proceso de aprendizaje interno para B+I y refleja nuestra preocupación por la banalización del concepto innovación. Queríamos dar nuestra aportación al debate y establecer en qué deben innovar las empresas, cómo se desarrolla la capacidad de innovación constante y cómo se gestionan los procesos. Fruto de ese debate e investigación hemos definido un modelo registrado que se llama La Cometa de la Innovación que nos permite tener un enfoque básico de negocio de cómo abordar el proceso de innovación. Pero no es una receta porque no creemos en las recetas ni en las fórmulas mágicas.
Una de las recomendaciones de La Cometa es motivar a las personas, ¿no resulta eso contradictorio con un mercado laboral con altas tasas de temporalidad?
Tanto la innovación como cualquier otro elemento sólido de competitividad requieren que una empresa esté muy volcada en las personas. Las personas son vitales para el desarrollo de la innovación porque el conocimiento, la creatividad, proceden de ellas. Lo que tenemos que hacer como empresarios es crear proyectos que sean interesantes para la gente, que dejen espacio para el desarrollo de las personas. Entiendo que hay sectores en los que el trabajo temporal va a seguir existiendo, pero si queremos hacer proyectos sólidos tenemos que apostar por las personas con voluntad de permanencia.
No me gusta el modelo americano
Preguntado sobre el país que puede servir de modelo o referencia a la CAV en materia de innovación, Sabin Azua señala que no le gusta el modelo americano. "No me parece que un modelo que se permite el lujo de tener a más de 30 millones de personas en una situación de indefensión social pueda ser una referencia para ningún territorio. En Euskadi tenemos que aspirar a un modelo más solidario, que sea competitivo pero que al mismo tiempo se entronque en nuestra trayectoria de desarrollo comunitario". "Desde mi punto de vista, el modelo a seguir -añade Azua- es el escandinavo, que engarza mejor con lo que es la realidad de nuestro país. Tiene una visión muy humanista de la empresa, son países de dimensión razonablemente pequeña como para tener un fuerte sentido de colaboración y en el campo tecnológico y de la innovación han sido punteros en algunos sectores que a nosotros nos pueden resultar cercanos. También apuestan mucho por la educación de base, que creo que es uno de los grandes retos en Euskadi". >B.S. |
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