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Los ganadores del concurso de Miss y Mister Euskadi posan en el BEC tras la finalización del certamen . Foto: iban gorriti |
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Miss Euskadi corona a la candidata alavesa
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el triunfo recibió la reprobación del público. La vitoriana Davinia Monasterio y el guipuzcoano Javi Mendo resultaron ganadores.
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Diego Artola
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barakaldo. El BEC experimentó ayer la mayor concentración de belleza con el certamen que coronaba a las guapas y guapos oficiales de Euskadi en una disputada competencia en la que participaban las primeras espadas de los tres territorios, 15 hombres y 15 mujeres dispuestos a asumir el peso de la imagen de toda una comunidad.
El concuro resultó perjudicial para los intereses vizcainos por la victoria de los representantes rivales, la alavesa Davinia Monasterio y el guipuzcoano Javi Mendo. El dictamen provocó la reprobación del público en el apartado femenino que se llegó a exteriorizar incluso con silbidos por la victoria inesperada de una candidata que no partía entre las favoritas.
El juzgado endulzó la derrota local con premios de consolación que llevaron a la espectacular Nagore Hidalgo, natural de Bilbao, a secundar a la ganadora como primera dama. En la misma categoría, el premio al mejor cuerpo traspasó el campo político al recaer en Azucena Ordóñez, candidata a concejal en Abanto por el PSE. Entre los chicos, Eder Ortega, rostro televisivo en Telebilbao, e Igor Losantos rozaron el triunfo absoluto como primer y segundo mister.
La disputa se prolongó durante más de 3 horas en las que los participantes se sometieron al inflexible escrutinio de la pasarela. Ellas se mostraron en plenitud de glamur, aunque excesivamente encorsetadas en la dictadura de una moda que comprime los cuerpos femeninos. Ellos aparecían con la frescura de galanes de discoteca con mayores licencias contra la ortodoxia, con tatuajes, rostros sin afeitar o peinados diversos. En su debe, una mayor rigidez escénica fruto de su menor experiencia.
La cita subió de temperatura en las pruebas más cruciales, como el vestido de noche donde las Misses exhibieron toda su sensualidad en un elegante vestido de seda plateado. La hora de la verdad le llegó a los chicos con las apreturas de un escueto traje de baño color marrón que dejó al descubierto tanto sus virtudes como sus defectos inconfesables en forma de algún exceso de formas que pugnaba por salir. |
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