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Imagen retrospectiva del público en un sorteo de vivienda protegida. Foto: deia |
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VPO: partiendo de la nada...
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Ion Andoni Del Amo Y Txema Mendibil
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partiendo de la nada hemos alcanzado las más altas cotas de la miseria". Esta frase de Groucho Marx ilustra perfectamente la respuesta de Javier Dean (publicada en Diario de Noticias de Álava el pasado 25 de abril con el título La opción errónea de no hacer nada) a nuestras críticas sobre la política de vivienda del Gobierno vasco (del 1 de abril, con el título La opción errónea de las VPO). La tesis central del artículo de Dean viene a defender -cómo no- tal política basada en la venta de VPO y a decir que unos trabajan situando "a Euskadi a la cabeza del Estado en materia de política de vivienda", mientras otros sólo criticamos.
Así, Javier Dean insinúa que nosotros ocultamos el hecho de que, en el tiempo que EB lleva al frente de la Consejería de Vivienda, se han puesto en marcha más de 30.000 VPO, 11.600 en Araba, gracias a lo cual otras tantas familias han visto resuelto dignamente su problema de vivienda. Pues no, pero la certeza de esos datos nos lleva a viajar 100 Km. al sur y comparar Vitoria-Gasteiz con otra ciudad de parecida demografía y orografía. Y así vemos que, en este mismo período, en Burgos y su entorno se han iniciado más viviendas de similar calidad y precio que las VPO del gran Vitoria. Pero con una pequeña diferencia: esas casas son libres, por lo que los compradores ven menos restringidas sus libertades individuales al elegir barrio o pueblo de residencia. ¿Quiere esto decir que los burgaleses resuelven más dignamente su problema de vivienda gracias a que ésta, en Castilla y León, está en manos del PP y no de IU? En absoluto, esa no es nuestra lógica.
Pero se añade que la venta de VPO hará bajar el precio de las viviendas libres con el peregrino argumento de que sus compradores "no presionan en el mercado de las viviendas libres". Vamos, que hay 30.000 compradores menos porque ya tienen VPO. Claro, pero también hay 30.000 viviendas libres menos y las que quedan son más caras al sufragar con sus ventas los costes que no han podido imputar a las VPO (recordemos que las VPO no le cuestan nada al Gobierno, que se hace propaganda a costa del dinero de esos compradores).
Aquí es donde Javier Dean nos suelta su dato mágico: las viviendas libres han frenado su subida en Euskadi gracias a "una potente política de choque". ¿Sí? ¿Y por qué se han frenado en todo el Estado según el FMI, el BM y todos los analistas bursátiles y financieros? ¿No será porque los precios ya eran estratosféricos? Y además, después del freno, ¿dónde estamos? Pues en una de las zonas más caras (junto con Madrid) de todo el Estado.
Y pasemos a la otra gran cuestión: el alquiler. Le repetimos a Dean nuestra propuesta: Construcción de VPO con dinero público para alquileres sociales (y para reducir los precios de venta). En su lugar, la Consejería ha creado el programa Bizigune "que se ha convertido en referente" para los rentistas que ven asegurada su inversión (lo que presiona al alza los precios, no lo olvidemos) y su rentabilidad por el propio Gobierno vasco. Lo repetimos: parque público de alquiler que invierta la tendencia compradora en propiedad.
Y se queja de que ridiculicemos su poll tax para viviendas vacías, con su cuerpo de inspectores (otro, que nos sobra el dinero) que revisarán el veraneo de los propietarios en sus otros pisos. Y nos insta a que expongamos nuestras propuestas. Ya lo hicimos: por ejemplo, oponernos a dos medidas de gran calado que acaba de hacer aprobar el PNV en el impuesto de la renta: eliminar la imputación del 2% a las viviendas de veraneo y vacías y reducir la tributación de los alquileres al tipo del 18%. Eso ha colocado a Euskadi a la cabeza del Estado en políticas reaccionarias de vivienda y era motivo sobrado para salir del Gobierno si EB aspira realmente a la construcción de alternativas de izquierda.
Dean reconoce que, tal como habíamos propuesto, existen otras posibilidades de actuación más efectivas, pero aduce que escapaban a sus competencias y que han hecho lo que han podido. La cuestión subyacente es el papel de las fuerzas de izquierda minoritarias en gobiernos neoliberales. ¿Hacer lo poco que se pueda? Este discurso posibilista ya lo hemos escuchado otras muchas veces y a otros. Hacer lo posible es una aportación positiva pero en un marco crítico y alternativo de fondo, porque si no únicamente se contribuye a dar maquillaje social a unas políticas neoliberales y perpetuarlas.
Y precisamente, una política de vivienda fundamentada en la venta de VPO construye principalmente una válvula de escape para legitimar un marco neoliberal; atenúa el cuestionamiento del problema principal: el suelo y su tratamiento especulativo absolutamente inmoral. Es trabajar para el inglés a cambio de propaganda para el aparato propio.
En Francia, los hijos de don Quijote y otros han conseguido que hasta Sarkozy apruebe un cambio constitucional por el que todos tendrán derecho a una vivienda a partir del 2012. Aquí varias asociaciones reclamamos ese mismo derecho sin que hayamos visto a EB en ninguna de sus actividades. Hay otras vías. Y en el tiempo que lleva en el gobierno hemos visto desaparecer a EB de casi todos los movimientos sociales críticos y alternativos. Le hemos visto tragar sapos a cambio de mantener una política de venta de VPO acrítica con el problema de fondo, que no invierte tendencias y que es, ante todo, una fuente de dirigismo y clientelismo.
Esta política nos recuerda a la que inició hace décadas el estalinista PCF en el cinturón rojo de París. Y lo grave no es que, además, su candidata se haya quedado recientemente en un 1,93% de votos (desde más de un 20% cuando empezó a gestionar), sino que la creación de esos mercados separados ha asqueado a muchos ex votantes de izquierda que hoy abrazan las posiciones de la derecha dura. Porque en economía los atajos estalinistas nunca han servido de nada, ni en Francia ni en Euskal Herria. |
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