FUE una tarde en plena canícula, en el Arenal. Aparecieron varias chavalas en minifalda, montaron un tenderete y al cabo de un rato una larga fila serpenteaba frente a ellas bajo la solana. El objetivo de las mozas era propagar las excelencias de una empresa especializada en caldos de ave, y para ello ofrecían al viandante un tazón gratuito de sopa. Los treinta grados de temperatura, el lorenzo asesino y las rencillas picajosas de la cola no fueron obstáculo para que decenas de jubilados aguardaran su turno por sorber el brebaje calentorro y, seguro, quemarse la lengua por ansiosos. Más de uno repitió ración de agua estancada de polideportivo.
Y es que nadie goza más de las rebajas publicitarias -¿y qué es, si no, la campaña electoral?- que la tercera edad, que ante la ganga plural entra de pronto en la tercera dimensión. Comentaba ayer un candidato que ya no es suficiente regalar golosinas, que el votante actual desea información.
Yo ando montando mi tienda en zonas diversas, y discrepo. Si bien es cierto que nadie se conforma con golosinas es porque todos prefieren calcetines para el móvil, bolígrafos, mecheros, gorros, camisetas, rosas y, en fin, por contentar al político añadiremos los dichosos panfletos al rosario de caprichos. Un socialista gaditano pretendía sortear en el mitin una vivienda de protección oficial, y lo han pillado con las manos en la masa de hormigón. Eso le pasa por pensar en los jóvenes, que lo suyo es regalar viajes del Inserso.
Decía que los viejos (qué manía con eso de la tercera edad) son los que más disfrutan estos días. Se guiñan el ojo picarón mientras meten la zarpa en una cesta de condones de la izquierda, se pelean por un globo de la derecha para el nieto, se pringan los dedos al abrir bombones derretidos por el sudor de un líder dadivoso. La prueba de su importancia es que los partidos vascos hacen campaña en Benidorm, no en Benicassim.
Jon Idigoras sentenció que muy a su pesar en ningún sitio se come como en los batzokis, y entre los jubiletas de la Plaza Nueva recibo hoy respuestas similares: los mejores caramelos son los del PNV, en aurreskus nadie ha superado a Gorordo, en elegancia destaca Azkuna, en bondad Ibarretxe y en belleza Garaikoetxea, "cuando era de los nuestros".
Me queda la duda de saber a qué partido votan los encuestados. Aunque no se fíe usted de su criterio, que una señora fogosa me ha dado un abrazo de oso, me ha estampado dos besos con ruido en la mejilla y me confesado que se reía muchísimo conmigo en la tele. Creo que me ha confundido con el gordo de Les Louviers, y ya van dos. O con Txema Olabeaga, por metete. |