bilbao. "Visto desde aquí, Bilbao parece Nueva York". Habla José Antonio Pastor a cielo abierto, desde la terraza del edificio donde se instalan los cuarteles generales de DEIA. En el horizonte, la ría hace curva de ballesta y José Antonio entorna los ojos para enfocar mejor en una día de sol radiante. Sus palabras reciben el pláceme de los compañeros de visita. Junto a él, José Luis Bilbao, Carlos Olazábal, Ricardo Barainka y José Ferrera van de un lado al otro, recreándose en las vistas. "Un poco de aire libre antes de sumergirnos en la vorágine", sentencia Ferrera. Entre todos, forman un grupo homegeneo: cinco vizcainos en Nueva York. Antes de inmortalizarse ante los fotógrafos, José Luis Bilbao pide paciencia. "Esperadme, que la foto, sin mí, no vale nada".
Una hora antes de la escena narrada, los cinco candidatos a diputado general de Bizkaia se encontraban a ras de suelo "el lugar donde debe estar siempre un político", al decir de José Luis Bilbao, mientras ofrece un caramelo a Carlos Olázabal. "Toma, para que te endulces, que eres un ácido", le dice con sorna, en la antesala de lo que se adivina como una campaña de frases afiladas de mayor o menor fortuna. Poco antes, José Antonio Pastor recordaba que Carlos Olazábal "es un gourmet al que le gustan los puros habanos" y Ricardo Barainka se lamentaba de que "la dichosa agenta no me va a dejar ir al gimnasio". Es ocho de mayo y tanto José Luis Bilbao como Ricardo Barainka acuden a la cita directos desde Orduña. "José Luis se ha escapado sin acabar de comer y por eso ha llegado puntual", apunta el candidato de EA. "Son unos almuerzos terribles, kilométricos", ratifica José Luis Bilbao. La llegada de José Ferrera, ataviado con una camisa fucsia y sin corbata, despierta comentarios que el candidato de Ezker Batua-Aralar ataja socarrón. "Lo que ocurre es que os da envidia. Yo no soy esclavo del vestir".
Tras el intercambio de abrazos y de buenos deseos -"uno de los grandes secretos es lo bien que nos llevamos", asegura Bilbao-, comienza el revuelo de la ascensión a la redacción. En el vestíbulo, comienzan a hablar de la vivienda, como si cualquier rincón fuese bueno para el intercambio de golpes . "Vosotros", precisa Bilbao en una cambio de dirección, "habéis guardado la compostura en el caso de SA y ANV; no como esos otros", matiza, señalando a Olazábal.
A la hora del descorche del champán que les permitió brindar por Bizkaia horas antes de bajar a la arena de las disputas, José Luis Bilbao nombró una de las palabras prohibidas: recalificación. Sonó como una explosión y todos compenzaron a intercambiar pareceres con albotroto de gallinero. Fue el único despeine de la jornada...
Más sosegados, subieron a la terraza del edificio y, nada más entrar en ella, José Ferrera rompió el hielo. "Dejadme mirar, a ver cómo se ve Bilbao sin mí". Le aplaudieron la ocurrencia antes de enfrascarse en un divertido juego.. "¿No nos preguntarán ahora lo que cuesta un café?", insinúa Barainka. "No, eso ya está quemado", responde José Luis Bilbao. "Quizás los montes vocineros". La sugerencia les da pie a revisarlos. "Oitz, Sollube, Anboto...¡No Anboto no!, Gorbeia, Kolitza y... ¡Ganekogorta! ¡Estamos salvados!".
La primera multinacional vasca
Desde la azotea de DEIA se contempla la Universidad de Deusto. La vista da ocasión para que los candidatos echen un vistazo por el retrovisor del tiempo. Comienza José Luis Bilbao al precisar que Iñigo de Loyola le convenció a un soldado de fortuna llamado Francisco de Javier para su causa diciéndole aquello de "para qué quieres ganar el mundo si pierdes tu alma". La respuesta de José Antonio Pastor es contundente. "¿Tú estás dispuesto a venderla..", pregunta, "...por un puñado de votos?". Intermedia como socorrista Carlos Olazábal al señalar que "La Comercial de Deusto y los jesuitas fueron la primera multinacional vasca". Olazábal parece saber de lo que habla y recuerda la figura de Bernaola. "¡Qué gran profesor! Recuerdo una lección magistral en la que nos dijo algo parecido a esto: ustedes están condenados a triunfar. Si van a hacer algo, háganlo a lo grande. Y si van a robar, también. No roben un millón o dos; llévense cientos". Ricardo Barainka le responde con agilidad. "Al parecer Mario Conde tomó aquella lección al pie de la letra". La respuesta pone un broche de plata a ese intercambio de recuerdos "de horas que fueron muy felices". >j. m.
Bilbao. "Bien mirado, nosotros sacaremos ocho y vosotros entre tres o cuatro". Carlos Olazábal lanza la predicción como si esperase que que su interlocutor, José Ferrera, diese el visto bueno a las cifras que él maneja. La respuesta no se hizo esperar. "Vosotros no llegáis a siete y nosotros vamos a disputar el quinto con mucha fuerza". La ciencia exacta de las matemáticas se deshace como un azucarillo en el café. Sólo José Luis Bilbao es rotundo. "Lo seguro es que ganar, ganamos nosotros".
Nadie tiene la bola de cristal. José Luis Bilbao asegura que "nosotros -es de entender que se refiere al PNV...- somos los campeones del pacto". La frase despierta un alegre rifirrafe de impresiones. "Será con ellos", asegura Carlos Olazábal, señalando con el dedo a José Antonio Pastor, quien le recuerda que "también vosotros habéis pactado más de una vez". Alguno de los candiatos, que pide no ser identificado, da por hecho que "habrá una alianza con EA". Las listas de SA y ANV salen a la luz. "Pueden hacer retrasar las elecciones si recurren", asegura Pastor. "Y que coincidan con las del Athletic, hombre", bromea José Luis Bilbao, quien añade, "si se retrasan hasta agosto, que no llamen... ¡Con estos calores!".
Otras disputas libradas por los candidatos a Señor de Bizkaia -"no lo diga así, que sueña extraño", pide José Ferrera...- son más ligeras, aunque no por ello sin importancia. Se trata de confirmar, de una vez y para siempre, si la salsa vizcaina lleva tomate o no. "Por supuesto que no", asegura José Luis Bilbao. Todos miran a Carlos Olazábal. "Tiene razón", sentencia. >j. mujika |