londres. El Gobierno británico cedió a la presión de la comunidad científica y de los grupos de pacientes al impulsar ayer por primera vez en Europa una ley que permite la utilización de embriones híbridos de humanos y animales en la investigación médica.
Pese a que en una propuesta inicial, presentada el pasado diciembre, el Ejecutivo de Tony Blair abogaba por la prohibición de tal práctica, que podía ser autorizada solamente en casos concretos, el texto hecho público ayer permite abiertamente la experimentación con ese tipo de embriones, conocidos también como quimeras.
Según el proyecto de ley de Embriones y Tejido Humano, que aún debe pasar los trámites parlamentarios, los científicos podrán crear embriones citoplásmicos, que serían en un 99,9% humanos pero con una fracción de genes animales. Además, se permitirá la alteración de embriones humanos mediante la introducción de ADN animal, así como la creación de quimeras, embriones humanos combinados con células de uno o más animales.
Sin embargo, el proyecto legislativo ilegalizará que un embrión humano-animal crezca durante más de 14 días o sea implantado en el útero de una mujer, para evitar la creación de monstruos híbridos. También estará prohibida la creación de embriones con esperma y óvulos de especies distintas de animales.
La secretaria de Estado de Salud, Caroline Flint, negó ayer que el Gobierno laborista haya dado marcha atrás en su posición inicial de prohibir los embriones híbridos, que se justificó por el "malestar" que la idea generaba entre la opinión pública. Según Flint, siempre se dejó la puerta abierta a la experimentación con licencia, lo que no satisfizo a los científicos, que continuaron presionando con el argumento de que prohibir los híbridos iba a obstaculizar el progreso científico en este país, en favor de potencias como Canadá o China. >efe |