sin incidencias, con buen humor, mucho optimismo y grandes dosis de solidaridad. Así transcurrió ayer el viaje que 22 vizcainos realizaron desde Bilbao hasta Alicante, 19 de ellos trabajadores del metro y los otros tres bomberos. El objetivo era conducir los vehículos que ha donado el departamento de Interior del Gobierno vasco a la recientemente creada policía de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Los transportes serán usados por los agentes en los campamentos de Tinduf, conocidos como campos de arena.
Pasadas las diez de la mañana partían de la estación de Ansio del suburbano 16 vehículos y seis motocicletas a las que han quitado los logotipos de la Ertzaintza y que, tras haber prestado sus servicios de patrulla e investigación, han sido retirados al haber culminado su ciclo de utilidad, pero aún están en buenas condiciones para ser utilizados por la policía saharaui. Todos ellos han sido revisados y acondicionados para su uso por mecánicos del parque móvil de la Ertzaintza.
Es la segunda vez que este grupo de voluntarios responde a la llamada de la Coordinadora de Asociaciones Vasca de Solidaridad con el Pueblo Saharaui 27 de febrero. Esto a pesar de "tener que dedicar dos días de descanso o de nuestras vacaciones para ello", comenta uno de los conductores, Txus Martín.
Los voluntarios, entre los que hay personal de conducción, supervisión, inspección y de operaciones del puesto de mando, se citaron a primera hora de la mañana en la sede del suburbano en Bilbao, desde donde se trasladaron en un autobús que les facilitó EuskoTren a la comisaría de la Ertzaintza en Erandio Goikoa. En la base policial les esperaban los vehículos que después condujeron hasta la estación de metro de Ansio.
Pasadas las diez de la mañana pusieron rumbo hacia Alicante, parando a comer tras pasar por Madrid. Fueron 800 kilómetros de viaje que finalizó en el puerto de la capital alicantina sobre las ocho de la tarde. En este lugar les esperaba un comité saharaui que se encargó de embarcar los vehículos donados hacia Orán.
De vuelta a casa Los gastos de combustible han corrido a cargo de la coordinadora, al igual que el alojamiento en un hotel de la ciudad alicantina y el alquiler de furgonetas para la vuelta de estos 22 conductores. Hoy regresan a Bilbao y mañana la mayoría ocupará su puesto de trabajo tras haber llevado a su destino siete todoterrenos, nueve turismos, y el resto, vehículos de dos ruedas.
Hace dos años que el departamento de Interior y el Gobierno de la RASD acordaron la cesión de los vehículos mediante un convenio que incluía la preparación básica de policías saharauis en la academia de Arkaute durante el año pasado.
Pero el traslado de los vehículos no es la única iniciativa en la que colaboran los empleados del metro sino que también participan en otra caravana que la ONG envía cada febrero. Para ello, en navidad colocan contenedores en las estaciones de San Inazio, Ariz y Sopelana, además de la sede de la empresa. En ellos la gente deposita alimentos que paliarán las necesidades básicas en los campamentos del Sahara que dependen de la ayuda externa.
La respuesta ciudadana permitió hace cuatro meses llevar a los saharauis 450 toneladas de comida. José Esteban, tesorero de la coordinadora, recuerda que estos refugios están en pleno desierto donde sólo hay granjas experimentales y animales, "donde la gente allí vive en tiendas de campaña, jaimas y escasean las medicinas". |