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Elecciones y paz
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José Luis Úriz Iglesias
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llegó la hora de la verdad, unas elecciones muy importantes, cruciales, para algunos históricas, no sólo para el futuro político inmediato de los partidos que compiten en ellas, también para un proceso de paz que se encuentra en un momento complicado, fruto de los errores de todos.
Después de unos meses de crispación extrema, parece que el PP ha bajado el pistón en su intento de destruir cualquier posibilidad de alcanzar la ansiada paz. Ahora se va a comprobar si esa estrategia ha calado en la sociedad española en general, y la vasca y navarra en particular. Si el desgaste ha sido para Zapatero, su gobierno, y su partido, o si por el contrario el PP ha equivocado el sentido de su oposición. Pero habría una tercera posibilidad: que nada haya cambiado, y que los ciudadanos vayan a decidir por encima, o a pesar, de ese ya manido proceso. ¿Qué pasaría si fuera así?
Pero antes de eso toca la campaña electoral, que resulta ser la parte más patética de la actividad política. Salvo que algún día cambiemos y las hagamos al estilo de la desarrollada recientemente en Francia. Un modelo de contraste de modelos ideológicos, de debates con fondo, de confrontación izquierda-derecha. Y aunque haya ganado esta última ha quedado claro que tampoco podrá hacer una política demasiado escorada hacia esos planteamientos, porque casi la mitad del país opina lo contrario que el nuevo presidente de la República, Nicolas Sarkozy. Qué sana envidia. Esa campaña es impensable hoy en nuestro país, inmerso en debates desideologizados sobre cómo se ha cesado al director de la CNMV, si se deja pasear a un preso etarra, o si la detención de una folclórica se ha hecho con intenciones políticas. Lamentable.
Una campaña que se ha visto precedida, y probablemente se vea contaminada por ello, por el debate sobre la ilegalización de las listas de Batasuna. Al menos debemos reconocer que son los mejores a la hora de centrar los debates sobre sus movimientos, además de ser un ejército totalmente disciplinado que a toque de silbato es capaz de conseguir miles de firmas y candidatos. Mientras los demás las pasamos canutas para llenar una lista, ellos son capaces de llenar dos, y estoy convencido que si hubieran necesitado tres las habrían conseguido. Si dedicaran esa capacidad para lo bueno centrados sólo en la política, serían imbatibles.
Luego ha venido el lío de legalizar unas sí y otras no. Casi daría para un tratado deducir si esta operación ha estado diseñada con visión táctica o estratégica. Si se han seguido criterios de oportunidad (no de oportunismo) política, de apoyo a un proceso de paz que empezaba a naufragar, o que, como al menos yo deseo, pretenda aportar elementos positivos de cara al futuro. A la resolución definitiva del conflicto.
Si es así bienvenida sea, de lo contrario nos podríamos haber metido en un lío de consecuencias imprevisibles, porque si no está garantizada la continuidad de la tregua, y ETA vuelve a actuar ya sea con atentados o con una modalidad abandonada como el secuestro, el pueblo español es probable que no perdone en esas condiciones que Batasuna haya vuelto a las instituciones, aunque sea de forma parcial y por la puerta falsa. Esa situación traería como consecuencia el triunfo del PP en la elecciones del 2008, y por tanto al menos ocho años más de travesía por el desierto.
Por eso es fundamental la movilización del electorado de la izquierda. Si se demuestra que la labor de desgaste del PP, y la valiente decisión de dejar participar a Batasuna en su vertiente ANV, no produce desgaste electoral al PSOE, o incluso sale beneficiado, eso permitirá que Zapatero continúe por el camino iniciado hace tres años, incluso con una mayor audacia, y por tanto la paz estaría más cerca. De lo contrario se avecinarían tiempos oscuros.
Dejo para el final un elemento que conozco más de cerca, y que considero crucial para culminar bien el proceso: la situación en Navarra. Todas las encuestas -y lo que es más importante: las sensaciones en la sociedad navarra-, dicen que UPN-CDN-PP pierden la mayoría absoluta, lo que abriría las puertas para un gobierno progresista. Pero existe un elemento que puede perturbar esa ilusionante posibilidad, que el PSN no sea la fuerza de la oposición más votada. Aunque pueda parecer poco democrático, si NaBai fuera la segunda fuerza detrás de UPN, que parece indudable será la mayoritaria, exigiría presidir ese gobierno invalidando esa posibilidad. Con las elecciones generales a diez meses sería impensable para el PSOE aceptarlo. Por eso decía que es importante, imprescindible, la movilización del electorado de izquierdas, del PSOE, especialmente en Navarra.
No son unas elecciones cualquiera. Pueden marcar el devenir de la búsqueda de la paz. De cómo se resuelvan dependerá que se abran o cierren caminos hacia ella. Con el optimismo que me caracteriza habitualmente, estoy convencido de que van a conseguir lo primero.
La solución... el 27. |
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