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Mesa de redacción
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L@ caraba
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Juan Carlos Ibarra
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INTERNET es la caraba. Una de esas pocas cosas que aún no son pecado. Un vicio que se puede confesar públicamente y al que, además, nos empujan las instituciones. Navegar por internet es de buen tono. Las cifras de usuarios se asocian al nivel de desarrollo de una sociedad. "La mitad de los españoles aún no usa la red", decían con motivo del Día de Internet. Un informe realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas arrojaba la desesperante conclusión de que a un tercio de los ciudadanos ni le gusta ni le interesa para nada la red de redes, mientras que otro tercio reconocía que no sabe utilizarla. Después de ofrecer una apesadumbrada información sobre la calidad de las conexiones, sobre el reducido número de bandas anchas y sobre la escasa renovación de los ordenadores, el citado estudio se detenía a analizar de pasada el uso que los internautas hacen de ese medio. El 80% lo utiliza para buscar información o enviar y recibir correos electrónicos, mientras un 40% se dedica a bajar música y películas. El 26% realiza gestiones con su banco y un 15% ha comprado algún producto en línea. No especifican, en cambio, qué tipo de información busca ese 80% y ahí empieza la discriminación positiva que la sociedad en general, con las instituciones a la cabeza, hace con respecto a internet, en contraste con lo que ocurre, por ejemplo, con la televisión. Estar sentado toda una tarde ante una pantalla es más o menos aceptable en función de a qué está conectada esa pantalla: si es a un ordenador con acceso a internet, el usuario es un ciudadano de su tiempo, alabado por sus hábitos; si es una simple pantalla de TV, el individuo es un ser alienado. Curioso, cuando quizá ambos estén consumiendo una misma bazofia inconfesable.
jcibarra@deia.com |
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