nueva delhi. Las autoridades de la India declararon ayer el estado de alerta en las principales ciudades del país, después del atentado que ha acabado con la vida de siete personas en una concurrida mezquita de Hyderabad (sur) en la que estalló una bomba mientras rezaban miles de fieles.
El explosivo, "poco sofisticado" y que estaba guardado en una fiambrera, según la Policía, fue detonado con un teléfono móvil a las 13.25 hora local en la Mezquita Mecca de Hyderabad.
Como consecuencia de la explosión fallecieron siete personas y otras 35 resultaron heridas. Tras desplazarse a la zona, las fuerzas de seguridad hallaron otros dos artefactos sin estallar, que fueron desactivados. "Parece tratarse de un acto terrorista", dijo el ministro indio de Interior, Shivraj Patil.
En el interior de la mezquita se encontraban unos 10.000 fieles, en pleno día de oración, que huyeron presa del pánico al oír la detonación, mientras los heridos eran trasladados al hospital Osmania para recibir cuidados. >efe |